La salida de empresas industriales del país suma un nuevo capítulo tras la decisión de Adient, el mayor fabricante de asientos para autos del mundo, de cerrar su planta en Pueblo Esther, Santa Fe, y trasladar la producción a Brasil. La firma abastecía con butacas al modelo Chevrolet Tracker que General Motors ensambla en su planta de Alvear.
Con esta medida, los asientos comenzarán a importarse desde el país vecino. Según trascendió, la empresa concluyó que los costos de producción en Brasil, incluso sumando el traslado, resultan más bajos que continuar fabricando en Argentina.
Adient tiene presencia en 29 países, cuenta con unas 200 plantas industriales y emplea a más de 65 mil trabajadores en todo el mundo. En Argentina, la planta santafesina había llegado a tener 230 empleados, aunque desde 2019 comenzó un proceso de reducción de personal hasta quedar actualmente con unos 70 trabajadores.

La fábrica también había sido proveedora de asientos para otros modelos fabricados en el país, como las camionetas HR-V que Honda producía en Campana. Sin embargo, la caída de actividad y los cambios en la estructura de costos fueron reduciendo progresivamente su operación local.
Desde el sindicato Smata confirmaron que la empresa se comprometió a pagar las indemnizaciones al 100% y con un adicional extra para los trabajadores afectados por el cierre.
La decisión vuelve a encender señales de alarma dentro del sector industrial y automotriz, en un contexto marcado por menor actividad, apertura de importaciones y crecientes dificultades para sostener producción local frente a costos más competitivos en otros países de la región.

