Los Espacios de Primera Infancia (EPI) son una herramienta central para el acompañamiento de niñas y niños en distintas localidades, especialmente en municipios con fuerte perfil productivo. En estos centros, los chicos acceden a actividades de estimulación, aprendizaje y contención mientras sus familias trabajan, una realidad que cobra especial importancia en zonas rurales donde gran parte de los padres desarrolla tareas en chacras y colonias.
La subsecretaria de Primera Infancia, Paula Schapovaloff, explicó que el fortalecimiento de estos espacios forma parte del Plan Nacional de Primera Infancia, impulsado mediante un convenio entre la Provincia y la Nación. En ese marco, destacó que recientemente comenzó la entrega de equipamiento para los centros del interior, con materiales destinados a mejorar la atención diaria de los niños y las condiciones de trabajo de los equipos.
Un entorno seguro para que las familias
La funcionaria remarcó que localidades como Almafuerte, San Javier, Aristóbulo del Valle y Oberá reflejan la importancia de estos dispositivos. “Son espacios muy fortalecidos y muy acompañados porque reciben a hijos de familias productoras. Si no existieran, muchos niños estarían en la chacra o en la colonia junto a sus padres; hoy están contenidos, cuidados, lejos de situaciones de peligro y aprendiendo a través del juego”, señaló.
El equipamiento distribuido incluye juguetes didácticos, libros, elementos tecnológicos, mantas, textiles y kits de abrigo, recursos que buscan fortalecer el trabajo cotidiano de los equipos de primera infancia y mejorar el acompañamiento integral durante los primeros años de vida. Desde la Subsecretaría adelantaron además que la incorporación de estos materiales continuará en una segunda etapa, alcanzando a más municipios de la provincia.
Desde el Gobierno provincial sostienen que la primera infancia constituye una etapa estratégica para el desarrollo de las personas. En ese sentido, Schapovaloff indicó que estos espacios no solo cumplen una función de cuidado, sino que también acompañan el neurodesarrollo de los niños y generan un entorno seguro para que las familias puedan desempeñar sus actividades laborales con la tranquilidad de que sus hijos permanecen en un ámbito de protección y aprendizaje.

