El posadeño Leo Augsburger se expresó este lunes por primera vez tras confirmarse el final de su vínculo profesional con Lisandro Borges, quien dejó de representarlo después de más de cinco años de trabajo conjunto. A través de un video publicado en Instagram, el joven padelista aseguró que ambos tomaron caminos distintos, aunque remarcó el respeto mutuo y el agradecimiento por todo lo compartido.
Augsburger reconoció que el desenlace era una posibilidad que ambos contemplaban desde hacía tiempo. “Hoy llega a su fin algo que sabíamos que iba a pasar, pero los dos estamos muy contentos con todo lo que hicimos juntos“, expresó al comenzar su mensaje.
El misionero recordó el recorrido que atravesaron desde el inicio de su carrera profesional y definió el cierre del vínculo como el final de una etapa muy importante en su vida deportiva. “Se termina una etapa de cinco o seis años de muchas cosas lindas, como también malas“, señaló.
Durante su mensaje, el jugador destacó el acompañamiento que recibió de Borges en momentos de fuerte exposición pública y valoró especialmente la confianza que siempre le brindó. “Nunca me paré a escuchar a la gente que no te conocía o hablaba mal de vos, yo sabía quién eras“, afirmó.
Augsburger también evitó entrar en polémicas sobre los motivos de la separación y prefirió dejar que el tiempo evalúe las decisiones tomadas por ambas partes. “Van a pasar los días y los años y ahí sabremos si fue buena decisión o no“, sostuvo.
El cortocircuito
Las declaraciones llegaron horas después de que Borges anunciara públicamente su salida de The Player Padel Agency como representante del posadeño. En su comunicado, el empresario explicó que decidió dar un paso al costado por diferencias con el entorno del jugador y tras una nueva controversia relacionada con Juan Lebrón, compañero de Augsburger en el circuito profesional.
Pese al final de la relación laboral, el mensaje del jugador dejó en claro que la despedida estuvo marcada por el reconocimiento mutuo y el agradecimiento por el camino recorrido, en una etapa que acompañó el crecimiento de Augsburger hasta consolidarse entre las jóvenes promesas del pádel mundial.

