La República Democrática del Congo (RDC) confirmó que el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo ya provocó 600 muertes y suma 1.759 casos confirmados, al tiempo que se detectaron los primeros contagios en una cuarta provincia. Según el último informe oficial, la enfermedad, que hasta ahora afectaba a Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, también registró casos en Tshopo, donde continúan las investigaciones para determinar el origen de uno de los contagios.
De acuerdo con el Ministerio de Comunicación y Medios congoleño, la epidemia presenta actualmente una tasa de letalidad del 34,1%, mientras que 285 pacientes permanecen hospitalizados y 750 personas lograron recuperarse. Las autoridades señalaron además que el seguimiento de contactos alcanza el 80% y que los equipos sanitarios continúan reforzando la vigilancia para contener la propagación del virus.

El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el virus comenzó a circular cerca de dos meses antes. Debido al avance de la enfermedad, el organismo internacional declaró el 17 de mayo una emergencia de salud pública de importancia internacional.
Uganda confirmó 20 casos
La epidemia ya trascendió las fronteras congoleñas. Uganda confirmó 20 casos, de los cuales 15 corresponden a contagios importados desde la RDC, con dos fallecidos, mientras que Francia notificó su primer caso positivo en un médico que regresó de una misión sanitaria en territorio congoleño.
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de mortalidad puede variar entre el 30% y el 50% y para la que todavía no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico, según la OMS. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
Con las cifras actuales, esta epidemia ya se convirtió en la tercera más grave de la historia del ébola, solo superada por la registrada en África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó cerca de 11.000 muertos, y por el brote que afectó al este de la RDC entre 2018 y 2020, cuando se contabilizaron 2.299 fallecimientos y 3.481 casos confirmados.

