Irán intensificó este jueves su ofensiva contra objetivos militares de Estados Unidos en Oriente Medio. Teherán confirmó ataques sobre instalaciones ubicadas en Jordania, Kuwait y Baréin como respuesta a los bombardeos estadounidenses realizados durante la madrugada sobre territorio iraní.
La Guardia Revolucionaria informó que sus fuerzas aeroespaciales lanzaron misiles balísticos contra hangares de almacenamiento de cazas estadounidenses y un nuevo centro de mando y control instalado en la base de Al Azraq, en Jordania. La agencia Tasnim difundió el comunicado oficial.
El cuerpo de elite iraní enmarcó esta operación dentro de la octava oleada de la Operación Nasr 2. Según Teherán, esa campaña respondió a la ofensiva estadounidense contra distintos puntos del país.
Además, las autoridades iraníes denunciaron un nuevo bombardeo en las inmediaciones del hospital Bagaei, ubicado en la ciudad de Ahvaz. El centro sanitario se especializa en el tratamiento de niños con cáncer. Aunque el ataque no provocó víctimas, las autoridades evacuaron el establecimiento.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria anunció el lanzamiento de misiles y drones contra la base estadounidense de Ali al-Salem, en Kuwait, y contra la base de Sheikh Isa, en Baréin.
Por su parte, Jordania informó que interceptó ocho misiles iraníes dirigidos hacia su territorio. Las autoridades precisaron que no registraron víctimas ni daños materiales durante la operación defensiva.
Mientras tanto, el Ejército de Kuwait comunicó que sus sistemas de defensa aérea “enfrentaron ataques de drones” en distintas zonas del país. Sin embargo, el comunicado no precisó el origen de esos aparatos ni confirmó daños o víctimas.
En Baréin, donde funciona la Quinta Flota de Estados Unidos, el Ministerio del Interior activó las sirenas de emergencia. Además, pidió a la población mantener la calma y seguir las instrucciones difundidas por los canales oficiales.
Fin de la tregua entre EE.UU. e Irán
La escalada continuó luego de que Estados Unidos reanudara los ataques contra Irán el pasado fin de semana. Donald Trump dio por terminada la tregua y ordenó nuevas operaciones militares.
Desde entonces, Estados Unidos lanzó cuatro oleadas de bombardeos sobre territorio iraní. Según el régimen de Teherán, esas acciones causaron al menos la muerte de 30 civiles.
El Comando Central de EE.UU. (Centcom) informó que el último ataque alcanzó centros de mando iraníes, sistemas de misiles, drones e instalaciones de vigilancia «para debilitar aún más la capacidad de Irán».
Al mismo tiempo, ambos países profundizaron la disputa por el estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria anunció el cierre del paso marítimo y sostuvo que “la única vía para reabrirlo será que Estados Unidos cumpla las disposiciones del memorando de entendimiento firmado en la reunión de Islamabad, ponga fin a sus acciones hostiles y permita que prevalezcan las leyes iraníes”.
En respuesta, Estados Unidos reimpuso el martes por la noche el bloqueo naval sobre buques y puertos iraníes, lo que elevó aún más la tensión en una de las principales rutas energéticas del mundo.

