La situación financiera de los jubilados se deterioró con fuerza durante el último año. En mayo, la morosidad alcanzó el 11,4%, lo que equivale a 457.596 adultos mayores con deudas en situación irregular. Un año antes, ese porcentaje era del 4,1%, por lo que el incumplimiento prácticamente se triplicó a raíz de la recesión nacional que golpea a todo el país.
Así lo revela un informe de Provincia Microcréditos, del Banco Provincia, que también mostró que el endeudamiento entre los jubilados continúa en ascenso. Sobre un universo de más de nueve millones de personas en edad de jubilarse, el 44,6% mantiene actualmente saldos de financiamiento activos.

La evolución de este indicador refleja un cambio de tendencia. Desde 2021, la proporción de adultos mayores con créditos activos se mantuvo en torno al 40% hasta mediados de 2023. En tanto, la aceleración posterior llevó el porcentaje a niveles superiores a los registrados previamente.
Como resultado, el endeudamiento se ubica hoy alrededor de cinco puntos porcentuales por encima del inicio de la serie. Además, la calidad de esa deuda se deterioró. Tras la reducción de la morosidad registrada luego del pico de la pandemia, el incumplimiento volvió a crecer desde enero de 2025. En este sentido, la proporción de deudas irregulares casi se cuadruplicó, lo que refleja las crecientes dificultades de los adultos mayores para cumplir con sus compromisos financieros.

El fenómeno se produce en un contexto de deterioro general del crédito en los hogares. A nivel nacional, la irregularidad alcanzó el 12,8% en mayo, muy por encima del máximo de la pandemia, que había llegado al 5,1%. En la provincia de Buenos Aires, la situación es más crítica, con una tasa de morosidad del 18,6%. “La combinación de mayores niveles de deuda con una creciente incapacidad para afrontar los pagos configura un escenario de fragilidad financiera cada vez más pronunciado para los adultos mayores”, advirtió el informe.
Medicamentos y alimentos suben más que el promedio
El estudio atribuye parte de este deterioro a la caída del poder de compra de las jubilaciones. Según el relevamiento, la jubilación mínima, incluso con bonos compensatorios, perdió un 19% de su poder adquisitivo en términos reales respecto de noviembre de 2023. Además, el cálculo se realiza con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que no contempla el peso específico de rubros como medicamentos, atención médica, alimentos y servicios básicos.
En varios períodos, esos bienes registraron aumentos superiores al promedio de la inflación, lo que agrava el deterioro efectivo del poder adquisitivo. “Si bien la pérdida acumulada alcanza el 30% respecto de comienzos de 2018, la comparación con noviembre de 2023 permite observar con mayor claridad el deterioro reciente experimentado por los ingresos previsionales”, sostuvo el informe.

Como consecuencia, también creció la participación laboral de los adultos mayores. En el Gran Buenos Aires, la proporción de personas en edad jubilatoria que continúan trabajando pasó de uno de cada cinco a cerca de uno de cada cuatro hacia finales de 2025.
Vale mencionar que la jubilación mínima ascenderá a $489.775,92 en agosto, incluyendo el bono extraordinario de $70 mil. Por su parte, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) llegará a $405.821,74.
En marzo, según la Defensoría de la Tercera Edad, la Canasta Básica de los Jubilados alcanzó los $1.824.682, con un aumento del 20,51% desde octubre y muy por encima del haber mínimo. Este monto cubre alimentación, medicamentos, vivienda y limpieza, con un gasto destacado en fármacos ($503.600) y alimentación ($410.640).

