La empresa textil Sabri, radicada en la ciudad catamarqueña de Recreo desde 1984, atraviesa una de las crisis más profundas de su historia. Luego de una nueva ronda de despidos, la firma pasó de contar con unos 140 trabajadores a mantener apenas 30 empleados activos, mientras los cesanteados denuncian falta de pago de salarios, aguinaldos e indemnizaciones.
Los trabajadores aseguran que la empresa acumulaba atrasos en el pago de haberes y que también retenía aportes sin derivarlos a los organismos correspondientes, lo que dejó a muchos empleados sin cobertura de obra social. Además, denunciaron que parte de los despidos se comunicaron mediante mensajes de WhatsApp y que algunos contratos quedaron interrumpidos antes del pago del aguinaldo para luego volver a contratar al personal.

Desde la empresa atribuyeron la crisis a la fuerte caída del consumo, el ingreso de productos importados, la elevada presión tributaria y financiera, y la desaparición de proveedores nacionales de hilado, situación que obligó a discontinuar el área de telares, históricamente una de las principales fuentes de ingresos de la fábrica.
En un comunicado difundido en mayo, la familia Brieva, propietaria de Sabri, aseguró que el cierre de la planta “no es hoy una decisión adoptada“. Además, sostuvo que el objetivo sigue siendo preservar la continuidad de la empresa y las fuentes de trabajo. No obstante, reconoció que fue necesario avanzar con una reorganización que incluyó la reducción de personal ante la difícil situación del sector textil.
La crisis genera una fuerte preocupación en Recreo, una ciudad de alrededor de 21.000 habitantes donde la fábrica esta entre los principales empleadores privados. Mientras continúan las protestas frente a la planta, los trabajadores reclaman el pago de los salarios adeudados, vacaciones, aguinaldos e indemnizaciones, además de una solución que permita preservar los puestos de trabajo restantes.

