El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que no permitirá interferencias extranjeras en las elecciones previstas para el próximo 4 de octubre y reclamó que su país sea tratado con respeto en medio del creciente conflicto diplomático con Estados Unidos. “Enfrentaré a cualquier persona de fuera que quiera interferir en nuestro proceso electoral“, afirmó.
El mandatario se refirió a la reciente decisión de Estados Unidos de revocar la visa de la embajadora brasileña, luego de que Brasil no otorgara el beneplácito al diplomático propuesto por Washington. Lula sostuvo que su Gobierno también negó el ingreso a dos ciudadanos estadounidenses que pretendían viajar al país para “fiscalizar” e “investigar” el funcionamiento de las urnas electrónicas.

En ese contexto, defendió la transparencia del sistema electoral brasileño y remarcó que pocos países cuentan con un mecanismo “más honesto” que el utilizado en Brasil. Si bien reconoció haber mantenido conversaciones “buenas” con el presidente estadounidense Donald Trump, sostuvo que ambas naciones deben preservar la relación.
Pidió dejar de lado las diferencias ideológicas
Lula también llamó a fortalecer el Mercosur y consideró que los países sudamericanos deben priorizar los intereses comunes por encima de las diferencias políticas. Recordó que el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea demandó 25 años de negociaciones y aseguró que sus primeros resultados ya comienzan a observarse.
El presidente brasileño afirmó que, si obtiene un nuevo mandato en las elecciones de octubre, buscará reconstruir una alianza regional similar a la que existió a comienzos de los años 2000. “La relación entre Estados es de interés del Estado”, sostuvo, al recordar que durante sus anteriores gobiernos mantuvo vínculos institucionales con mandatarios de distintas orientaciones ideológicas.
Las declaraciones se producen a menos de dos meses de los comicios presidenciales, en los que Lula buscará la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal referente de la oposición, alineado políticamente con Donald Trump.

