El estrecho de Ormuz volvió a ser epicentro de tensiones globales. Irán y Omán definieron este miércoles una ruta marítima para los barcos que transitan por la zona y avanzan en los últimos detalles de un acuerdo conjunto para gestionar el paso. La decisión llega en medio de la guerra iniciada el 28 de febrero de 2026 contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel, que convirtió a esta vía estratégica en un punto crítico para el comercio energético mundial.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Teherán, Esmail Baqai, confirmó que “las coordenadas geográficas de la ruta prevista por ambas partes han sido acordadas”. Según la agencia estatal IRNA, ambos países trabajan en una declaración conjunta, aunque advirtieron que “terceros no obstaculicen el proceso”, en clara referencia a Estados Unidos. Baqai agregó que el documento “se encuentra en la fase final de revisión y redacción”, lo que marca un paso clave en la coordinación bilateral con Omán.

El control de Irán sobre Ormuz
Desde el inicio del conflicto, Irán asumió de facto el control del estrecho, por donde antes circulaba una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado. El bloqueo impuesto disparó los precios internacionales y aumentó la presión política sobre Washington para frenar la guerra.
El presidente estadounidense, Donald Trump, insistió en que Teherán busca un acuerdo para reabrir la ruta, pero las autoridades iraníes lo niegan y avanzan en negociaciones con su vecino omaní.
Aunque las conversaciones progresan, Baqai aclaró que un eventual entendimiento no garantiza seguridad plena para los buques. “Los factores que hacen inseguro el estrecho de Ormuz siguen existiendo por parte de Estados Unidos, en particular el bloqueo naval y otras acciones agresivas y amenazantes contra Irán y sus intereses”, afirmó.

La advertencia refleja que, más allá del acuerdo con Omán, la tensión con Washington continúa siendo el principal obstáculo para normalizar el tránsito marítimo.
Una vía estratégica bajo amenaza
El estrecho de Ormuz concentra el pulso energético del planeta. Cada interrupción en su tráfico repercute de inmediato en los mercados internacionales y en la estabilidad política de Medio Oriente. La ruta pactada entre Irán y Omán busca aliviar la presión, pero la sombra del bloqueo estadounidense mantiene la incertidumbre sobre el futuro de esta arteria marítima.

