Yasmín Magalí Vargas, de 24 años, es la actual reina de la Colectividad Española. La joven, oriunda de Oberá, se desempeña como técnica superior en cosmetología y estética. Su vínculo con la institución comenzó hace cinco años por invitación de su tío Carlos y su tía Mónica. Desde entonces, ha colaborado en diversas tareas como el kiosco de comidas y el ballet.
Su ascendencia española proviene de sus tatara tatarabuelos paternos. Ellos emigraron desde Galicia y Asturias entre 1855 y 1860, llegando primero a Mercedes, Corrientes. Ese período coincidió con la gran ola migratoria impulsada por la Constitución de 1853. La familia de Yasmín fue parte de esos miles de sueños que cruzaron el océano.

El lazo familiar y la herencia cultural en el hogar
En diálogo con canal12misiones.com, Yasmín explicó como siente su conexión con España. “La sangre tira, yo siempre digo eso”. Comenta que, aunque no conocía sus raíces desde pequeña, la cultura siempre estuvo presente en su hogar. La gastronomía fue el principal vehículo para mantener vivas esas tradiciones familiares. Platos como la paella, los callos a la madrileña o la tortilla española eran protagonistas en las reuniones.
Su pasión por la cultura española se manifestó también en otras expresiones. “Cuando me enteré que era española yo decía con razón me gusta tanto la danza o la música flamenca”, recordó. Este amor por las costumbres y la herencia cultural fue determinante para su decisión. Por eso, eligió representar a esta colectividad por encima de otras con las que también tiene vínculos.

El camino hacia la corona y el significado del evento
El año pasado, Yasmín rechazó la propuesta para ser reina debido a otros proyectos personales. Sin embargo, este año la comisión de la colectividad volvió a convocarla.
Tras pensarlo durante dos semanas y hablar con su familia, aceptó el desafío. Asumió el rol con responsabilidad y humildad, representando no solo a su familia, sino a todos los inmigrantes de la región.

Para Yasmín, la Fiesta Nacional del Inmigrante es un evento que trasciende lo festivo. “Es una fiesta homenaje a nuestros tatarabuelos, a todos los inmigrantes que llegaron a nuestra tierra”. Destaca que la celebración difunde valores como el respeto por la diversidad y la integración. La soberana espera que esta fiesta, que comenzó en 1980, continúe creciendo y siendo un orgullo para todos los misioneros.

