Joshua Kushner concretó uno de los movimientos económicos más importantes de la historia del deporte estadounidense al convertirse en el nuevo dueño de Los Ángeles Lakers. El empresario lideró la operación junto a Bob Iger, ex CEO de Disney, en una transacción valuada en US$12.500 millones que establece un nuevo récord para la NBA.
La llegada de Kushner a la franquicia angelina ocurre apenas unas semanas después de que su nombre adquiriera repercusión internacional por un intento mucho más ambicioso: quedarse con los derechos comerciales del Mundial de fútbol. La propuesta no prosperó ante la Fifa, pero el empresario rápidamente volvió a posicionarse en el centro del negocio deportivo con la adquisición de una de las marcas más reconocidas del básquet mundial.

Kushner es hermano de Jared Kushner, empresario y esposo de Ivanka Trump, hija del presidente estadounidense Donald Trump. Su patrimonio se construyó principalmente a través de inversiones de riesgo y negocios vinculados con la tecnología y la inteligencia artificial, sectores que le permitieron convertirse en uno de los grandes inversores de su generación.
La operación también representa un cambio histórico para los Lakers, que durante más de cuatro décadas estuvieron bajo el control de la familia Buss. Jeanie Buss, heredera del imperio construido por su padre Jerry Buss desde la adquisición de la franquicia en 1979, había iniciado el proceso para desprenderse de su participación mayoritaria en medio de una transformación del modelo financiero de la NBA.
Jerry Buss convirtió a los Lakers en una potencia deportiva y comercial durante la era conocida como “Showtime”, marcada por figuras como Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar. La salida de la familia Buss pone así fin a un período de más de 40 años de control directo sobre una de las franquicias más valiosas y reconocidas del deporte estadounidense.
El proceso de cambio de propietarios comenzó a tomar forma un año atrás con la incorporación de Mark Walter a una parte significativa del paquete accionario. Ese movimiento abrió el camino para una estructura de propiedad más amplia y terminó desembocando en la llegada de nuevos inversores con un enorme respaldo financiero.
La compra encabezada por Kushner y Iger eleva a los Lakers a una valuación inédita dentro de la NBA y confirma el crecimiento del valor económico de las grandes franquicias deportivas. La operación también refleja el creciente interés de grandes fortunas e inversores tecnológicos por ingresar en un mercado donde el deporte, el entretenimiento y los negocios están cada vez más vinculados.

