El cardiólogo Gustavo Di Niro declaró este jueves en el marco del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60). Aseguró que el ex futbolista tomaba medicación para la hipertensión, según una historia clínica con información sobre los seis meses previos a su fallecimiento.
El profesional, que fue citado para aclarar su participación como experto en la confección de las conclusiones de la Junta Médica, descartó además la muerte súbita de Maradona. Así, indicó que en la autopsia se observaron “elementos de la evolución más prolongada” de una insuficiencia cardíaca crónica.
Di Niro se refirió a los “signos de alarma” que Maradona presentó durante sus últimas dos semanas de vida, en las que fue sometido a un tratamiento domiciliario, como acumulación de líquido, problemas para respirar, un estado de conciencia alterado. Y dijo: “Cuando uno ve estos elementos, hay que pensar que el paciente puede estar teniendo una falla cardíaca”.
El cardiólogo es el segundo testigo que declaró en el tercer bloque diagramado por la fiscalía, a cargo de los fiscales generales adjuntos de San Isidro, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari. Consta de ocho profesionales médicos que participaron en la Junta Médica que analizó la causa completa por la muerte del Diez.
Cardiopatía dilatada crónica
De ese modo, el cardiólogo analizó dos momentos puntuales en la vida del ex futbolista: la internación en Punta del Este luego de un evento cardíaco que sufrió el 4 de enero de 2000, al que consideró “un momento clave en esta patología”. Y también la condición de los últimos días de Maradona, en noviembre de 2020.
Respecto de la falla cardíaca y la miocardiopatía dilatada que presentó en Uruguay a principios de siglo, dijo que fue producida por ingesta de tóxicos. Y señaló: “Puede mejorar, revertirse, pero pueden quedar secuelas de todo eso”.
“Hay muchos eventos que no son tóxicos, sino isquémicos, como la falta de aire, cardiopatías de las que quedan lesiones crónicas. Es raro que no deje una secuela en el futuro. En Maradona, el hecho de tener un peso aumentado en el corazón (503 gramos), uno ya intuye una cardiopatía dilatada crónica”, sostuvo.

Muerte súbita
Uno de los temas centrales de su declaración fue si Maradona murió de manera súbita. Esto es clave para muchas de las defensas, ya que consideran que les permitirá entender si el ex futbolista sufrió una agonía prolongada, tal como indica la acusación pública y privada.
“Si ahora tengo un evento súbito, una muerte súbita, todos van a ver lo que pasa. Pero va a ser muy difícil desde el punto de vista del análisis de la necropsia poder definir esa situación si no tengo presencia de alguien que lo observa. En el caso de Maradona se vieron en la autopsia elementos de una evolución más prolongada”, afirmó.
El médico describió que parte de estos elementos fueron hinchazón, edemas, aumento de tamaño de las venas, existencia de ruido cardíaco (síntoma de que el corazón está fallando) o la falta de aire.
El médico indicó, en base de observar distintos estudios realizados entre enero y septiembre de 2020, que a Maradona no se le realizaron estudios cardíacos más intensivos (como una resonancia cardíaca). “En la mayoría de los que se le hicieron veo una cardiopatía”, reafirmó ante las preguntas de Francisco Oneto, uno de los defensores del neurocirujano Leopoldo Luque.
Frecuencia cardíaca de Maradona
Otro de los puntos por los cuales Di Niro fue consultado fue por la frecuencia cardíaca de Maradona. Según indicó, una frecuencia normal es de entre 60 y 100 pulsaciones por minuto.
En varias planillas médicas que completaban los enfermeros que le tomaban signos vitales mientras transitaba el posoperatorio en la casa del barrio San Andrés, en Benavídez, Maradona presentó en algunos casos 106 de frecuencia cardíaca.
“¿Un registro de 106 es una pauta de alarma importante?, preguntó el juez Alberto Ortolano. “Y en reposo”, agregó Juan Pablo Jurado, quien representa a las hermanas del Diez.
“Depende de la condición del paciente, que está haciendo. Si está caminando o haciendo un esfuerzo es probable que tenga un aumento a 100. Si está en reposo y tiene 106 por minuto, no debería tenerlo. Es al menos un alerta si ese paciente no tiene un motivo de descompensación”, manifestó.
A su turno, Felix Linfante, abogado de Jana Maradona, consultó qué chances tenía el paciente de mejorar si recibía la medicación adecuada. “Un cuadro de insuficiencia cardíaca bien medicado y controlado tiene que mejorar, el paciente tiene la expectativa de poder mejorar“, afirmó.
Conclusiones de la Junta Médica Interdisciplinaria
La Junta Médica Interdisciplinaria, solicitada por los fiscales adjuntos del Departamento Judicial de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, y la fiscal UFI Descentralizada de Benavídez, Laura Capra, determinó que el corazón del paciente estaba excedido de tamaño.
A su vez, ratificó el resultado de la autopsia efectuada en la Morgue de San Fernando: insuficiencia cardíaca congestiva con edema agudo de pulmón y miocardiopatía dilatada.
Conforme a otras de las conclusiones de la junta médica, el paciente agonizó durante “12 horas” desde las 00:30 del 25 de noviembre de 2020. Y no habría sido controlado por los enfermeros, uno de los puntos más cuestionados por las defensas.
Otro de los ítems más importantes del análisis sostiene que el célebre futbolista, “al menos desde la internación en la Clínica Ipensa, no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales. Ni en condiciones de tomar decisiones sobre su salud”.
Además, los especialistas consignaron que el equipo médico fue “inadecuado, deficiente y temerario”, mientras que agregan: “Se puede inferir de la documental que fuera analizada por esta Junta Médica Interdisciplinaria, que el equipo médico tratante se representó cabal y acabadamente la posibilidad del resultado fatal respecto del paciente, siendo absolutamente indiferentes a esa cuestión. No modificaron sus conductas y plan médico/asistencial trazado manteniendo las omisiones perjudiciales procedentemente apuntadas, abandonando ‘a su suerte’ el estado de salud del paciente”.

