Yuria Neyime Nocita es la actual Reina de la Colectividad de los Países Árabes. La joven de 19 años es oriunda de la localidad de Concepción de la Sierra. La soberana se prepara para representar a sus raíces en la Fiesta Nacional del Inmigrante. Su historia personal está profundamente entrelazada con el legado de sus antepasados sirios. Esta herencia representa un motivo de orgullo para la joven. Asimismo, el bagaje cultural define gran parte de su identidad actual.
El vínculo de Yuria con la cultura árabe comienza con su tatarabuelo, José Morad. Él llegó desde Siria a la Argentina alrededor del año 1900. En 1915 contrajo matrimonio con Argentina Zampa y ambos se establecieron en Barra Concepción. En ese lugar, Morad trabajó como comerciante ante la comunidad local.

Con el tiempo, la familia se mudó a Concepción de la Sierra. En esa localidad abrieron un almacén de ramos generales y echaron raíces definitivas. De esa manera, el matrimonio dio origen a una extensa descendencia. En esa línea familiar, Yuria representa la generación más joven del linaje.
Tradiciones familiares, filosofía de vida y representación
En diálogo con canal12misiones.com, Yuria se refirió a la figura de su abuela, Dora Argentina Morad. La joven definió a su familiar como el pilar que mantiene vivas las tradiciones familiares. “Desde muy chica ella fue quien se encargó de mantener vivas nuestras raíces dentro de la familia”, recordó la joven. Su abuela transmitió la historia oral a través de las distintas etapas de su vida. A la par del relato oral, la abuela enseñó las costumbres a través de la cocina. Entre las preparaciones típicas figuran la esfiha, el keppe y el malfuf.

Un legado que Yuria valora especialmente es la enseñanza de una palabra en árabe: maktub. La joven explicó el significado de este concepto tradicional. “Hace referencia a que todo lo que sucede en nuestra vida tiene un motivo, que cada cosa ocurre por alguna razón”, señaló. Remarcó que esta filosofía guió sus pasos hasta convertirse en la representante de la colectividad. Ese camino representa un destino que, como dice su abuela, quizás ya estaba escrito. Su relación con la colectividad es reciente, pero intensa en vivencias.
El vínculo comenzó este año gracias a la insistencia de su mamá. Su madre la impulsó a inscribirse para el concurso de soberana. “Al principio dudé, pero finalmente decidí intentarlo”, confesó la joven sobre el inicio de la experiencia. Tras un proceso de investigación familiar y una entrevista en el Parque de las Naciones, resultó elegida.

Este camino también le permitió el reencuentro con familiares que ya formaban parte de la comunidad. Yuria considera este hecho como algo muy especial.
Hoy, Yuria no concibe su rol como un mero título, sino como una misión de vida. “Se convirtió en una manera de conocer mis raíces, reencontrarme con mi familia, aprender de mi cultura y, sobre todo, mantener vivo un legado que comenzó mucho antes de que yo naciera”, reflexiónó.

En ese sentido, su mensaje final guarda absoluta claridad. “Siento que también estoy representando a mi abuela, a mi familia y a todas esas generaciones que hicieron posible que esta historia continúe”, remarcó. Esa conexión con su pasado la impulsa a vivir el presente de la fiesta con autenticidad y compromiso.

