La cadena Autofarma, propiedad del Grupo Llaneza anunció el cierre de sus establecimientos en la Patagonia y deja en la calle a aproximadamente 190 trabajadores distribuidos en las provincias de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. Tras la medida, se abrió un complejo escenario de conflicto por reclamos de salarios impagos y falta de respuestas a los empleados afectados.
El conflicto se venía gestando desde hace meses con el atraso en la liquidación de las salarios correspondientes a junio y julio, así como de la primera cuota del Salario Anual Complementario (aguinaldo). Pese al incumplimiento de Autofarma, el personal continuó asistiendo a sus puestos de trabajo hasta que la empresa bajó las persianas de manera definitiva.
Días atrás, operadores y exempleados de los locales radicados en Río Gallegos, donde cerraron cinco sucursales, protagonizaron un tenso episodio al interceptar en la vía pública a Rubén y Daniel Llaneza, titulares de la firma, para exigir explicaciones urgentes ante los despidos.

Durante el cruce, uno de los empresarios intentó justificar la parálisis de las operaciones argumentando problemas de liquidez provocados por terceros: “Estoy fundido. Estoy tratando de cobrarle a OSEF para pagarle a todos”, respondió uno de los hermanos Llaneza frente a los reclamos del personal, atribuyendo la quiebra a una millonaria deuda pendiente de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF).
Frente al cese abrupto de actividades y la ausencia de telegramas de despido formales, los trabajadores se organizaron de forma independiente. A través de telegramas y cartas documento, intimaron a la firma para que aclare la situación registral de la plantilla y efectivice las liquidaciones correspondientes.

