Celeste Núñez tiene 15 años y desde los once encontró en el fútbol una pasión que hoy la lleva por un camino diferente al que imaginó cuando comenzó a jugar. Vive junto a sus padres y sus ocho hermanos en la comunidad mbya guaraní Paí Antonio Martínez, donde es la única mujer que actualmente se desempeña como árbitra.
Sus primeros pasos fueron como futbolista en uno de los equipos femeninos del municipio de Fracrán que participa de las Ligas Interculturales. Comenzó como delantera y luego ocupó otros sectores de la cancha, pero con el tiempo descubrió que también quería conocer el deporte desde otro lugar y empezó a interesarse por el arbitraje.

Ese interés tuvo una referencia muy cercana: su papá, Marcos, quien jugó al fútbol hasta los 34 años y posteriormente comenzó a desempeñarse como árbitro. Él fue quien la acompañó en su formación y la llevó hasta San Vicente para realizar el curso que le permitió obtener su diploma como árbitra, después de asistir a clases dos veces al mes.
El comienzo no fue sencillo. Celeste debutó como jueza de línea en un partido de fútbol infantil masculino en San Pedro, pero los nervios le jugaron una mala pasada y decidió alejarse por un tiempo de la actividad. Sin embargo, continuó acompañando a su padre en las canchas y volvió a prepararse para tener nuevas oportunidades.
Con el tiempo, comenzó a participar nuevamente como asistente y a sumar experiencia en distintos partidos. Una de esas oportunidades surgió cuando viajó con su papá hasta El Soberbio, a unos 120 kilómetros de su comunidad, y terminó ingresando a la cancha porque el juez de línea designado no pudo presentarse.
La experiencia le permitió recuperar confianza y confirmar que quería seguir por ese camino. Celeste decidió dejar de participar como jugadora en su equipo para poder ser convocada como árbitra en los partidos de la liga y continuar adquiriendo experiencia dentro de la cancha.

Además de su carrera deportiva, la joven mantiene su compromiso con los estudios y cursa tercer año del secundario en una escuela ubicada dentro de su comunidad. Ahora espera encontrar nuevas oportunidades para continuar su formación, incluso con la posibilidad de acceder a una beca o a una institución especializada en arbitraje profesional.
Su objetivo está claro y va mucho más allá de dirigir partidos en las localidades cercanas. Con el italiano Pierluigi Collina como uno de sus referentes, Celeste sueña con llegar a los escenarios más importantes del fútbol: “Me gustaría en unos años ir a dirigir en canchas de mundiales, como por ejemplo el Monumental. Quiero llegar a esos lugares”, afirmó.

