La crisis que enfrenta el sistema de salud pública paraguayo sumó este miércoles un nuevo capítulo con la renuncia de 25 médicos neonatólogos del Hospital Materno Infantil San Pablo, mientras en otros puntos del país se acumulan dimisiones de especialistas y jefes de servicio. En Ciudad del Este, además, el área de Neonatología permanece cerrada por una invasión de pulgas y problemas de infraestructura. El conflicto tiene como trasfondo el reclamo de un salario base de G. 8 millones y mejores condiciones laborales.
El escenario combina dos problemas que avanzan en paralelo. Por un lado, el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) sostiene una disputa con el Gobierno por la actualización de las remuneraciones y la implementación de una carrera sanitaria. Por otro, los profesionales denuncian condiciones de trabajo cada vez más precarias, con falta de insumos, problemas de limpieza e infraestructura que afectan áreas críticas.

La magnitud de las renuncias genera, además, una fuerte disputa entre el gremio y las autoridades sanitarias. Mientras representantes del Ministerio de Salud Pública sostienen que las dimisiones formalizadas no superan las 30 a nivel nacional, Sinamed afirma que ya presentó más de 300 notas y advierte sobre un posible éxodo de profesionales.
San Pablo pierde a una parte clave de Neonatología
En el Hospital Materno Infantil San Pablo, 25 neonatólogos presentaron este miércoles sus renuncias ante el Ministerio de Salud. La doctora Rosanna Fonseca, pediatra y neonatóloga, llevó las notas hasta la mesa de entrada y señaló que “los profesionales representan alrededor del 70% de los vínculos del Departamento de Neonatología“.

La salida afecta sectores especialmente sensibles del hospital, entre ellos terapia intensiva neonatal, cuidados intermedios y sala de parto. La profesional aclaró que algunos médicos poseen dos o tres vínculos dentro del establecimiento y que quedan alrededor de 15 vínculos correspondientes a especialistas que atraviesan trámites de jubilación.
Fonseca remarcó que la decisión fue individual y sostuvo que los profesionales asumirán el mes de preaviso correspondiente, salvo que el Ministerio de Salud adopte otra medida. “Dependemos del Ministerio. Nosotros somos un grupo de profesionales que realmente es apasionado por lo que hace, con mucho compromiso dentro del área en la que nos desempeñamos. Creemos justa esta lucha gremial sobre el reajuste salarial”, afirmó.
La médica aseguró que mantiene el mismo salario desde hace 12 años y marcó una diferencia central en el reclamo. “No es un aumento, es un reajuste en base a todos los años que pasaron”, sostuvo.
En el interior, las renuncias chocan con hospitales deteriorados
Mientras el conflicto salarial se profundiza en Asunción, en el interior aparecen escenas que muestran las dificultades cotidianas de los hospitales públicos. En el Hospital General de Itapúa, 13 jefes de servicio presentaron su renuncia, según confirmó la doctora Eliza Núñez, representante departamental de Sinamed y jefa de Urgencias Pediátricas.

El centro asistencial funciona como referencia para el sur del país y también como institución de formación para residentes de especialidades como traumatología, cirugía, anestesiología y pediatría. La salida de los responsables de servicio genera preocupación por la continuidad de áreas consideradas fundamentales para la atención regional.
Núñez cuestionó con dureza las condiciones en las que trabajan los profesionales. “No podemos seguir callando y ser cómplices de un sistema de salud criminal. No hay insumos básicos, faltan antibióticos y reactivos en urgencias. Trabajamos en una precariedad absoluta donde el único perjudicado es el paciente pobre”, afirmó.
Según la especialista, en los hospitales regionales también se registran faltantes de sueros, antibióticos como ceftriaxona o cefotaxima y ambulancias para realizar derivaciones inmediatas. Su denuncia adquiere especial relevancia porque Núñez es, según el material aportado, la única especialista en urgencias pediátricas del sector público en el interior del país.
Pulgas, cloacas y goteras en un área para recién nacidos
A ese panorama se sumó un episodio sanitario en el Hospital Regional de Ciudad del Este, donde la presencia de una gran cantidad de pulgas obligó a cerrar temporalmente el sector de Neonatología. El área albergaba a cinco bebés, que fueron trasladados a la sala 3 de Internaciones de Cirugía General mientras se realizaban tareas de fumigación y desinfección. Sin embargo, después de los trabajos, los profesionales volvieron a detectar pulgas, incluso en el techo, por lo que las autoridades resolvieron mantener clausurado el sector.

El problema no quedó reducido a la presencia de la plaga. Profesionales también denunciaron un desborde de la red cloacal, cuyo olor alcanzó distintos sectores del hospital, además de humedad y goteras.
La doctora Lea Acevedo, especialista de Terapia Intensiva Pediátrica y una de las médicas que presentó su renuncia junto con otros 12 profesionales, señaló otra dificultad en un área crítica. La terapia dispone de seis camas, cuatro destinadas a pacientes pediátricos que también reciben a recién nacidos, pero no cuenta con una limpiadora permanente.

La combinación de problemas de higiene, infraestructura y falta de personal de limpieza ocurre en medio del reclamo salarial de los médicos y expone una dimensión adicional de la crisis. No se trata solamente de cuánto perciben los especialistas, sino también de las condiciones materiales con las que deben sostener servicios destinados a pacientes de alta complejidad.
Un reclamo que enfrenta al gremio con el Gobierno
El punto central de la disputa continúa siendo salarial. Sinamed reclama llevar el salario base profesional a G. 8 millones, mientras que el Ministerio de Economía y Finanzas sostiene que no cuenta con margen financiero para asumir ese costo.
Los médicos, en cambio, cuestionan que un profesional con más de 15 años de formación y alta especialización perciba actualmente entre G. 4.100.000 y G. 4.200.000 netos por un vínculo de 12 horas semanales, después de los descuentos previsionales.

El desacuerdo también abrió una pelea por las cifras. El gremio asegura que existen más de 300 notas de renuncia en proceso y denuncia que los expedientes son demorados para reducir el impacto del reclamo. Desde el Gobierno y sectores cercanos a su postura se cuestiona la magnitud de los números difundidos por los médicos.
Por ahora, las renuncias avanzan mientras las autoridades deben definir cómo sostendrán los servicios afectados. En San Pablo, la tensión alcanza directamente a la atención neonatal; en Itapúa, compromete jefaturas de áreas críticas; y en Ciudad del Este, un sector destinado a recién nacidos permanece cerrado por problemas de higiene e infraestructura. El próximo paso dependerá de la respuesta del Ministerio de Salud y de la continuidad de las negociaciones salariales.

