La princesa Astrid de Noruega murió este viernes a los 94 años, apenas dos días después del funeral de su hermano, el fallecido rey Harald V. La Casa Real noruega confirmó el deceso y destacó la trayectoria de la princesa, quien durante décadas representó a la Corona en actos oficiales y visitas de Estado.
El fallecimiento generó gran pesar dentro de la familia real. El rey Haakon recibió con tristeza la noticia y dispuso que las banderas del Palacio Real fueran izadas a media asta este viernes y también durante el día del funeral de Astrid.
“Su fallecimiento es una gran pérdida para todos nosotros. La echaremos de menos”, expresó el monarca al recordar a su tía.
Una figura clave para la monarquía noruega
Astrid asumió un papel central dentro de la Casa Real cuando tenía apenas 22 años. Tras la muerte de su madre, la princesa heredera Marta, en 1954, pasó a desempeñarse como primera dama de Noruega, una función que ejerció durante 14 años.
Durante ese período se convirtió en una figura cercana a la Corona. Primero acompañó a su abuelo, el rey Haakon VII, y luego a su padre, Olav V. En ese rol participó en festividades, actos oficiales y visitas de Estado, además de representar al país en distintas actividades institucionales.
El rey Haakon destacó especialmente su compromiso con las personas más vulnerables. Según recordó la Casa Real, Astrid mostró durante toda su trayectoria una particular preocupación por la atención y la inclusión de los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
También resaltó su lealtad y su compromiso con las responsabilidades que asumió durante décadas. Tras el matrimonio del entonces príncipe heredero Harald con Sonja en 1968, su cuñada pasó a ocupar el lugar de primera dama. Sin embargo, Astrid continuó representando a la Corona en numerosos actos oficiales y mantuvo esa actividad hasta los últimos años de su vida.
Una vida ligada a la familia y al servicio público
Astrid se casó en 1961 con Johan Ferner, navegante y medallista olímpico, quien murió en 2015. La unión generó objeciones dentro de la Iglesia noruega debido a que Ferner era divorciado.
La pareja tuvo cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner.
La última aparición pública de la princesa ocurrió este miércoles, durante el funeral de su hermano Harald. El exmonarca fue sepultado en el mausoleo de la Casa Real, en la fortaleza de Akershus, luego de una misa celebrada en la Catedral de Oslo.
Dos días después de despedir a su hermano, Noruega vuelve a despedir a una integrante de una generación central de su familia real.

