El Servicio de Psicopedagogía del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” atiende alrededor de 200 consultas por mes, una demanda que en los últimos años se extendió más allá de su población habitual. El área, integrada por las licenciadas Laura Pozzy y Marcela Paredes, trabaja principalmente con adultos que presentan daño cerebral adquirido, aunque también recibe jóvenes con trastornos de aprendizaje y adultos mayores que buscan preservar sus funciones cognitivas.
En el marco del Día de la Psicopedagogía, que se conmemora cada 17 de septiembre, las profesionales explicaron cómo cambió la demanda y cuáles son los principales desafíos que enfrenta el servicio.
De la rehabilitación neurológica a una demanda más amplia
El área de Psicopedagogía forma parte del Servicio de Rehabilitación del Madariaga y durante sus primeros años concentró su trabajo en pacientes adultos con patologías neurológicas.
“Trabajamos principalmente con población adulta, con personas con daño cerebral adquirido”, explicó Laura Pozzy. Entre los casos que atienden se encuentran personas que atravesaron un ACV, traumatismos de cráneo u otras patologías neurológicas que afectan funciones cognitivas y requieren procesos de rehabilitación.
La tarea psicopedagógica acompaña a esos pacientes en la recuperación de capacidades que antes realizaban de manera automática. El objetivo es trabajar sobre las funciones afectadas y aportar herramientas para que puedan desenvolverse nuevamente en distintos ámbitos de su vida cotidiana.
Alrededor de 50 casos por semana
Marcela Paredes describió el volumen actual de atención y señaló que la demanda ya excede a los pacientes que tradicionalmente llegaban al servicio.
“Hoy por hoy hay mucha demanda. Estamos atendiendo alrededor de 50 casos por semana, lo que da un total de 200 por mes”, detalló. A esa cifra se suman las personas que concurren para realizar trámites vinculados con el Certificado Único de Discapacidad (CUD) o su renovación.
Según explicó la profesional, este escenario modificó el perfil de quienes llegan al consultorio. “Generalmente tratábamos pacientes con daño cerebral adquirido, o sea, ACV, traumatismo de cráneo y otras patologías neurológicas”, recordó.
Sin embargo, la demanda actual incorporó otros grupos. “Hoy por hoy la demanda es tan grande que estamos trabajando también con una amplia población juvenil”, señaló Paredes.
En esos casos, muchas consultas tienen como punto de partida la necesidad de evaluar posibles trastornos de aprendizaje. El servicio también recibe adultos con patologías específicas que antes eran atendidos principalmente en el ámbito privado.

Evaluaciones y derivaciones ante nuevos casos
La ampliación de la demanda también modificó el papel del servicio frente a pacientes que no necesariamente requieren un tratamiento psicopedagógico dentro del hospital.
Paredes explicó que, en determinadas situaciones, el equipo realiza una primera evaluación para determinar cuáles son las necesidades de la persona y cuál debería ser el ámbito adecuado para continuar su atención.
“Hacemos la primera evaluación para ver dónde derivarlos”, explicó.
El crecimiento de las consultas también plantea dificultades para el equipo. “A veces cumplir la demanda no es fácil, dentro del quehacer psicopedagógico, hacemos lo posible como para poder contener toda esta gran demanda”, sostuvo Paredes.

Grupos para jóvenes y adultos mayores
El trabajo del servicio no se limita a las consultas individuales. Las profesionales también coordinan espacios grupales de estimulación cognitiva y aprendizaje, destinados a diferentes edades.
Pozzy explicó que, junto a los grupos tradicionales de estimulación cognitiva, se incorporó una propuesta para jóvenes. “Es más juvenil, que es un grupo de aprendizaje en donde tratamos de contener a los chicos que vienen”, señaló.
La propuesta apunta a brindar herramientas concretas para afrontar dificultades vinculadas con el ámbito educativo y las relaciones sociales. “Tratamos de proporcionarles las herramientas mínimas para que puedan avanzar dentro de lo que es el área académica y también social”, explicó.
También se sumaron grupos destinados a adultos mayores de 70 años, con actividades orientadas a mantener distintas funciones cognitivas.
“También se han agregado grupos de estimulación cognitiva con adultos mayores, más de 70 años, en donde también se trabajan de manera lúdica las diferentes funciones y se hace también un espacio de contención social”, describió Pozzy.
De esta forma, el servicio atiende situaciones diferentes: desde la rehabilitación de personas con daño cerebral adquirido hasta dificultades de aprendizaje y actividades destinadas al mantenimiento de las funciones cognitivas en adultos mayores.
Una tarea de rehabilitación y acompañamiento
El crecimiento de la demanda muestra un cambio en el perfil de los pacientes que llegan al área de Psicopedagogía del Madariaga. A los tratamientos vinculados con ACV, traumatismos y otras patologías neurológicas se sumaron consultas de jóvenes, adultos y adultos mayores con necesidades diferentes.
Con unas 200 consultas mensuales, las profesionales afrontan una demanda que requiere evaluaciones, tratamientos, espacios grupales y derivaciones según cada caso.
El trabajo psicopedagógico, en ese contexto, se desarrolla tanto sobre las funciones cognitivas afectadas como sobre las herramientas que cada persona necesita para desenvolverse en su entorno académico, laboral, familiar y social.




