Minicuotas Ribeiro bajó la persiana de su último local en Villa Mercedes, San Luis, ciudad donde comenzó la historia de la empresa en 1910. La cadena familiar, fundada por Manuel Ribeiro, llegó a extenderse por distintos puntos del país con 87 sucursales y una plantilla de alrededor de 2.500 trabajadores.

El negocio comenzó con una joyería, relojería y óptica y luego incorporó la venta de electrodomésticos. La principal innovación llegó con el sistema de minicuotas, probado inicialmente en 2001 en el Bajo Flores y lanzado oficialmente en 2006, con un modelo inspirado en el Grameen Bank de Muhammad Yunus para otorgar crédito a personas sin acceso al sistema bancario tradicional.
El crecimiento comenzó a revertirse a fines de 2018, cuando la empresa empezó a acumular dificultades para sostener sus obligaciones. En 2019 solicitó el Procedimiento Preventivo de Crisis, cerró sucursales, despidió trabajadores y buscó un socio para sostener la operación, aunque esa incorporación nunca se concretó.
La situación también derivó en conflictos laborales. Hubo trabajadores que comenzaron a percibir sus salarios en cuotas y casos como el de Teresa, una empleada de Tartagal que inició una huelga de hambre por la falta de pago. En octubre de 2019, otro trabajador ingresó con un automóvil a un local de Caballito en medio de la crisis.
El cierre progresivo de sucursales terminó reduciendo la presencia de una empresa que había construido su expansión sobre el crédito a personas sin recibo de sueldo o con ingresos provenientes de changas. Con la última persiana baja en Villa Mercedes, el modelo de las minicuotas que había permitido competir con las grandes cadenas de retail quedó asociado al final de una empresa familiar con más de un siglo de historia.

