El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona entró en su etapa final con el inicio de los alegatos de las partes en los Tribunales de San Isidro. Después de 45 audiencias, más de 100 declaraciones entre testigos e imputados y más de siete meses de debate, los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren expusieron su reconstrucción de los hechos y cuestionaron de forma directa la atención médica que recibió el exfutbolista durante su internación domiciliaria.
La acusación sostuvo que Maradona atravesaba un cuadro de alta complejidad médica, que existieron señales de alarma antes de su muerte y que la asistencia recibida en la casa de Benavídez no tuvo las condiciones que, según los fiscales, requería el paciente. También sostuvo que la muerte pudo evitarse y que el exfutbolista atravesó una agonía de 12 horas.
Después del cuarto intermedio, los fiscales avanzarán con el pedido de penas para los siete acusados. Luego será el turno de las querellas y de las defensas, con un máximo de tres horas para cada exposición.

La acusación cuestionó las condiciones de la internación
Ferrari abrió su exposición con una reconstrucción de los días previos a la muerte de Maradona. El fiscal ubicó el comienzo de la etapa cuestionada el 11 de noviembre de 2020, cuando el exfutbolista fue trasladado a la casa de Benavídez después de su internación por un hematoma subdural.
“Al 11 de noviembre de 2020, Maradona era una bomba de tiempo, se lo sacaron de encima y lo introdujeron en esa casa que, 14 días después, terminó muriendo”, afirmó.

Uno de los principales puntos del alegato estuvo relacionado con las condiciones del lugar donde se realizó la internación domiciliaria. Ferrari sostuvo que la vivienda no contaba con los elementos que, según la acusación, eran necesarios para asistir a un paciente con las características de Maradona.
“Usaron un playroom que tenía una cama común y nada más. No tenía guantes, gasas, una vía, un botiquín de primeros auxilios, un desfibrilador, una ambulancia ni nada de lo que prometieron. Era un vacío puro, esa casa no tenía nada”, expresó.
Para los fiscales, las condiciones de la vivienda forman parte de una serie de decisiones que deben analizarse junto con la evolución del estado de salud de Maradona durante los días previos al 25 de noviembre de 2020.
Ferrari sostuvo que las conclusiones de los peritos descartan una muerte completamente repentina y planteó que el deterioro se produjo durante un período prolongado.
“Las conclusiones de los peritos arrojan que algo en el cuerpo de Maradona no estaba bien ese 25 de noviembre del 2020. Esto no sucedió de forma súbita y de un momento al otro, es una situación que se fue generando con el paso de los días”, afirmó.

Los fiscales hablaron de una agonía de 12 horas
Otro de los puntos centrales de la acusación fue la interpretación de la Junta Médica interdisciplinaria sobre el estado de Maradona y las condiciones de su muerte.
“La Junta Médica interdisciplinaria llegó a la conclusión de que Maradona no era un paciente sano que murió sorpresivamente, sino que era un paciente con una gravísima complejidad médica. Una de las conclusiones fue que la muerte era evitable y la atención médica fue inadecuada”, sostuvo Ferrari.
El fiscal también hizo referencia al período previo al fallecimiento y afirmó que la muerte no se produjo de manera instantánea.

“La Junta Médica también concluyó que Diego Armando Maradona murió luego de un periodo de agonía prolongado de 12 horas”, dijo.
Ferrari cuestionó además el desempeño del grupo de profesionales que participó de la atención domiciliaria.
“Existen hoy conclusiones categóricas y, en ese marco, estamos en condiciones de afirmar que existió un grupo de improvisados que olvidaron en todo momento que trataban a un paciente vulnerable y complejo”, sostuvo.
Según el fiscal, ese conjunto de decisiones aumentó el riesgo para Maradona.
“Ese grupo de improvisados ha incrementado el riesgo más allá de lo permitido, algunos de ellos con indiferencia”, agregó.

La acusación también puso el foco en los síntomas que, según su interpretación, debieron generar una respuesta médica diferente.
“Nadie puede refutar las señales de alarma que exhibía el cuerpo de la víctima: la hinchazón, los edemas, la voz robótica… Todo este combo no llamó la atención de los médicos para que hagan algo. Hicieron todo para no hacer nada”, afirmó Ferrari.
Las cuatro etapas que planteó Ferrari
El fiscal organizó su exposición en cuatro bloques: “veinte años de historia”, “la internación que no fue”, “lo que el cuerpo reveló” y “la huella del después”.
La estructura buscó relacionar los antecedentes médicos de Maradona con las decisiones tomadas durante su internación domiciliaria y con lo ocurrido antes y después de su muerte.
Ferrari también cuestionó las explicaciones ofrecidas por los imputados durante el proceso.
“Nos encontramos con las versiones de todos los imputados, Luque ha declarado 12 veces, y ninguno pudo revertir el cuadro probatorio”, sostuvo.
El fiscal hizo una referencia particular al acta de externación que habían firmado distintos involucrados.
“Con el acta de externación quisieron deslindar su responsabilidad”, afirmó antes de romper el documento frente a los presentes en la sala.
También cuestionó el lugar donde se encontraban determinados documentos médicos durante los allanamientos.
“Cuando allanamos las casas de Luque y Cosachov, encontramos la historia clínica de su paciente tirada arriba de la chimenea”, señaló.
En relación con la coordinadora de enfermeros, Ferrari agregó: “Forlini le daba órdenes a los enfermeros de asentar controles que no se hicieron. No es menor el dato”.
Iribarren reconstruyó los antecedentes médicos de Maradona
Cosme Iribarren tomó la palabra para desarrollar el primer tramo de la acusación. Su exposición comenzó con una revisión de la historia clínica de Maradona y de sus antecedentes médicos.
“La historia médica de Maradona viene antes del año 2000 hasta el día de su fallecimiento. La evidencia reunida permitió contar con elementos de cargos directos que sustentan la teoría del caso de este Ministerio Público Fiscal que ha traído al debate”, sostuvo.
El fiscal planteó dos preguntas para analizar lo ocurrido durante la internación domiciliaria: qué paciente era Maradona y qué enfermedades había tenido a lo largo de su vida.
“Para entender qué ocurrió con Maradona mientras estaba cursando esa internación que no fue, tenemos que hacernos dos preguntas esenciales: la primera es qué paciente era Diego Armando Maradona y la segunda es qué afecciones de salud había tenido en su vida”, explicó.
Iribarren cuestionó la idea de que Maradona atravesaba solamente un período de recuperación posterior a una intervención quirúrgica.
“Diego Maradona no era un paciente sano que solamente atravesaba un posoperatorio quirúrgico por el hematoma subdural. No era precisamente un toro, como uno de los imputados manifestaba a sus allegados; era un paciente complejo y tenía antecedentes médicos de todo tipo, un historial médico que necesitaba una mirada integral y en conjunto”, afirmó.
El fiscal también se refirió al impacto de las imágenes del cuerpo de Maradona tras su muerte.
“La imagen de Diego (muerto) va a ser imborrable. Lo impactante de esa imagen tiene una sola explicación y está reflejado en todas las afecciones que tenía al mes de noviembre del 2020 y que no fueron atendidas”, sostuvo.
Qué dijeron los cuatro imputados que declararon por última vez
La etapa de prueba terminó la semana pasada con las últimas declaraciones de cuatro de los acusados: el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini y el médico clínico Pedro Di Spagna.
Los cuatro cuestionaron que se los considerara médicos tratantes de Maradona y defendieron las funciones que, según sus respectivas versiones, habían desempeñado.

Leopoldo Luque
Luque volvió a rechazar que hubiera tenido el rol de médico clínico durante la internación domiciliaria. Sostuvo que coordinaba distintos aspectos de la atención de Maradona, pero negó haber estado a cargo de todas las decisiones médicas.
También defendió la hipótesis de una muerte provocada por un evento cardíaco súbito, agudo e impredecible.
Su posición apunta a cuestionar uno de los ejes de la acusación: la posibilidad de anticipar el deterioro de Maradona y evitar el desenlace.

Agustina Cosachov
Cosachov también rechazó la caracterización como médica tratante. La psiquiatra explicó que había considerado una clínica psiquiátrica como la alternativa más adecuada para Maradona, aunque señaló que ese ingreso debía ser voluntario.
Según su declaración, ante la imposibilidad de concretar esa opción, la internación domiciliaria apareció como una alternativa posible.
La psiquiatra también respondió preguntas sobre el acta de externación que firmó junto con Luque, familiares de Maradona y representantes de Swiss Medical. Ante una pregunta del juez Gaig, reconoció que no había leído el documento antes de firmarlo.
Nancy Forlini
Forlini centró su exposición en explicar su función como coordinadora de Swiss Medical. Según declaró, su tarea consistía en recibir y autorizar órdenes médicas y sostuvo que los roles dentro del dispositivo estaban definidos.
De acuerdo con su versión, Cosachov le había indicado que Luque y ella eran los médicos tratantes y que ambos tomaban las decisiones médicas.
Forlini también reconoció que existieron irregularidades en el servicio y señaló que los enfermeros tenían dificultades para controlar a Maradona porque el propio paciente no quería que ingresaran a verlo.
Pedro Di Spagna
Di Spagna negó haber sido el médico tratante de Maradona. Explicó que había sido convocado para realizar un informe y que sus indicaciones fueron sugerencias, porque, según declaró, no tenía facultades para modificar la conducta médica.
También sostuvo que no trabajaba para Swiss Medical ni para Medidom y que no tenía autonomía para presentarse en la vivienda cuando lo considerara necesario.
“Ponerme en el rol de médico tratante es indignante”, afirmó durante su declaración.
Los siete acusados y la acusación en su contra
Además de Luque, Cosachov, Forlini y Di Spagna, están acusados el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador de enfermeros Mariano Perroni.
Los siete enfrentan una acusación por homicidio simple con dolo eventual.

La hipótesis de la acusación sostiene que determinadas decisiones, acciones y omisiones durante la atención de Maradona tuvieron incidencia en su muerte. Las defensas, en cambio, plantearon que el fallecimiento respondió a un cuadro cardíaco súbito que no podía preverse ni evitarse.
La discusión jurídica y médica deberá resolverse a partir del conjunto de pruebas incorporadas durante el debate y de los argumentos que las partes presenten durante los alegatos.
El juicio llegó al tramo final después de más de siete meses
La etapa de prueba había comenzado el 14 de abril, en un nuevo debate después del juicio que quedó frustrado por el escándalo protagonizado por la jueza Julieta Makintach.
Durante esta nueva etapa declararon más de 70 testigos, además de los imputados, quienes tuvieron distintas oportunidades para explicar su actuación y responder a las acusaciones.
Con el cierre de la prueba, los alegatos constituyen el último gran tramo antes de la deliberación del tribunal.
Después de la exposición de los fiscales, las querellas presentarán sus argumentos y luego será el turno de las defensas. Cada parte tendrá un máximo de tres horas para desarrollar su posición.
Una vez terminadas esas exposiciones, los jueces deberán analizar las pruebas, las declaraciones y los argumentos presentados durante el juicio antes de emitir el veredicto sobre la responsabilidad penal de los siete acusados.
El debate, que comenzó con la reconstrucción de los últimos días de Maradona y las responsabilidades de quienes participaron de su atención, entra así en una etapa en la que las posiciones de la acusación y de las defensas quedarán formalmente planteadas ante el tribunal.

