La 23ª edición de Oberá en Cortos cerró con un marco inolvidable de público. La Capital del Monte volvió a llenarse de cine, demostrando la pasión por las historias durante estos 23 años. Desde la organización expresaron que vivieron jornadas inmejorables, con salas repletas, emoción constante y una comunidad obereña que se volcó masivamente a acompañar cada función. El encuentro reafirmó su perfil internacional con la destacada visita de realizadores, realizadoras y delegaciones de Paraguay, Brasil, Uruguay y toda la región.
En este contexto, la decana de la Facultad de Arte y Diseño de la UNaM Ivonne Aquino expresó su satisfacción por el espíritu colectivo de la organización. “Tomando la voz de toda la comunidad educativa, vuelvo a la importancia del trabajo en conjunto. Y, como obereña, el orgullo de poder ver que, durante todo este tiempo, esta hermosa sala (estuvo) repleta de gente”, manifestó.

Las voces protagonistas de Oberá en Cortos
Por su parte, Sandra González disfrutó de las proyecciones y también celebró el crecimiento, edición tras edición. “Me gusta todo el aprendizaje, los cortometrajes, conocer mucha gente, ver la cultura del hermano de afuera”, dijo en relación a las producciones de Brasil, Paraguay y Uruguay.
De igual manera se expresó el director de cine Bruno Cattebeke, quien llegó desde Paraguay para conocer por primera vez el festival. “Realmente, hice muchos amigos. Impresionante cómo puedo venir a un lugar que está tan lejos de mi ciudad. Me siento en mi casa, me siento rodeado de personas que conozco, amigos”, reconoció. Y enfatizó: “La verdad es que es muy lindo”.

Asimismo, el coordinador de cine comunitario Alan Tarnowski se refirió al Oberá en Cortos como un marco de encuentro para “revalorizar el sentido de resiliencia, de arte, de unión, de comunidad”. En ese sentido, añadió que “es algo que trasciende mucho más allá de la propia experiencia, convoca a personas que por primera vez llegan a este lugar y que también quieren formar parte de de los diferentes tipos de talleres y cosas que se llevan a lo largo del festival”.
Homenajes y talleres para todo público
Por otro lado, uno de los hitos más conmovedores de esta edición fue la presencia histórica de la emblemática actriz y realizadora cubana Mirtha Ibarra. Su participación, el emotivo homenaje al cine cubano y el anuncio de la Cátedra Titón llenaron de mística, memoria y esperanza cada rincón del cine, cosechando ovaciones de pie por parte del público.
Finalmente, desde la organización comunicaron que el festival volvió a ponerse al servicio de la creación con iniciativas que transformaron la ciudad: 1ª Maratón Cinematográfica Montaraz Entre Fronteras: Jóvenes estudiantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay asumieron el desafío de rodar y producir cortometrajes a contrarreloj en plena semana del festival.
También destacaron el desarrollo del Cine Comunitario. Las producciones surgidas desde los barrios de Oberá tuvieron un protagonismo central, demostrando el poder transformador de la pantalla cuando la propia gente toma la cámara. Con una red de más de 20 pantallas en simultáneo conectando subsedes y espacios culturales de varios países, Oberá en Cortos reafirma su lugar como un espacio vital que une, nutre y abraza a las personas y a las historias que necesitan ser contadas.

