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“De la nada, la peligrosa era yo”: el descargo de Chantal Leclercq, una de las anestesistas del caso propofol

La anestesista publicó un mensaje en el que repasó todo lo que atravesó desde que comenzó a ser investigada por el presunto robo de propofol del Hospital Rivadavia. Además, declaró como testigo en la causa que involucra a Delfina Lanusse y Hernán Boveri.

Después de seis meses de que el escándalo por el robo de propofol y fentanilo sacudiera al sistema de salud porteño tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, una de las médicas mencionadas en la investigación decidió romper el silencio. Se trata de Chantal “Tati” Leclercq, quien publicó un extenso descargo en sus redes sociales donde relató el impacto personal que atravesó durante este tiempo y cuestionó las acusaciones públicas que recayeron sobre ella. “Pero, de la nada, la peligrosa era yo”, escribió.

El mensaje apareció inicialmente en su cuenta de Instagram de manera pública y estuvo acompañado por fotografías personales junto a amigos. Sin embargo, luego de que el contenido comenzara a viralizarse, el perfil pasó a modo privado.

En su publicación, Leclercq describió meses atravesados por la exposición mediática y judicial. “Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes. Días en los que otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama”, expresó.

Una vida atravesada por el escándalo

A lo largo del texto, la anestesista combinó reflexiones personales con referencias al proceso que enfrenta. Contó que fortaleció su fe, escribió durante largos períodos y atravesó profundos cambios emocionales. También dejó una frase que muchos interpretaron como una alusión a Zalazar.

“Extrañé a una persona y la soñé todas las noches y, después de darle tantas vueltas a lo mismo, sigo sin terminar de entender cómo pudo pasar eso que pasó”, escribió, sin mencionar explícitamente al profesional fallecido.

Delfina Lanusse y Chantal Leclercq​.

Más adelante sostuvo que rechazó quedar definida por las acusaciones que circularon sobre su nombre. “Me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último. Porque me llamaron tantas cosas que incluso mi nombre dejó de pertenecerme”, afirmó.

En otro de los párrafos más contundentes, recordó su trayectoria profesional y cuestionó el estigma que, según su visión, se construyó tras el caso. “Antes Chantal Leclercq aparecía escrito en guardapolvos, exámenes, historias clínicas. Estudié durante años para aprender ese extraño oficio de mantener a otro ser humano de este lado de la vida. Pero, de la nada, la peligrosa era yo. Qué risa. Y me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme”.

Dos investigaciones que siguen abiertas

Mientras difundía su descargo, Leclercq continúa bajo investigación por la presunta sustracción de propofol en el Hospital Rivadavia. La causa busca determinar si existió un circuito irregular de extracción de medicamentos anestésicos y establecer eventuales responsabilidades.

Además, figura como testigo en el expediente que tiene como imputados a la anestesista Delfina “Fini” Lanusse y al anestesiólogo Hernán Boveri, ambos procesados por la Justicia por el robo de fármacos como propofol y fentanilo del Hospital Italiano.

La investigación tomó estado público tras la muerte de Alejandro Zalazar, hallado sin vida en febrero en su departamento de Palermo. En ese lugar se encontraron frascos identificados como propofol y fentanilo, cuya trazabilidad podría vincularse con el Hospital Italiano. Paralelamente, la institución médica había denunciado el faltante de medicamentos.

El origen de las denuncias

La situación de Leclercq también quedó bajo la lupa luego de una presentación realizada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba). Según consta en esa denuncia, la médica reconoció durante una entrevista institucional haber consumido propofol, ketamina, fentanilo y midazolam obtenidos en el Hospital Rivadavia, aunque aclaró que ese consumo se producía fuera del ámbito laboral.

Asimismo, habría admitido ante autoridades médicas haber consumido propofol en una oportunidad junto a Zalazar y haber atravesado un consumo problemático desde septiembre de 2025. En esa misma declaración también mencionó consumos de cocaína y micropunto junto a Lanusse durante un viaje realizado a Colombia.

A medio año de un caso que expuso presuntos desvíos de fármacos de uso hospitalario y derivó en múltiples investigaciones judiciales, las causas continúan en trámite mientras la Justicia intenta reconstruir responsabilidades y determinar el alcance de una trama que todavía suma interrogantes.

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