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La recesión nacional golpea a las Pymes: cae la actividad y crece la preocupación por el empleo

La encuesta de septiembre de la Confederación Económica de Misiones reveló que el 38,5% de los empresarios evaluó negativamente el movimiento económico y que el 59% no espera un crecimiento provincial en los próximos seis meses. Además, el 55% registró un aumento de la morosidad de sus clientes y el 14,3% anticipó despidos, en un escenario marcado por las dificultades de la economía nacional.

La desaceleración de la actividad económica nacional y las dificultades para sostener el consumo interno configuran un escenario complejo para las pequeñas y medianas empresas de Misiones. Con ventas debilitadas, mayores problemas para cobrar y escasas expectativas de recuperación, el sector empresario provincial enfrenta crecientes dificultades para sostener sus operaciones y preservar el empleo.

Así lo refleja la Encuesta Provincial de Comercio, Servicios, Industria, Producción y Turismo correspondiente a septiembre de 2026, elaborada por la Comisión de Comercio y Servicios de la Confederación Económica de Misiones (CEM) sobre una muestra de 305 empresarios.

El relevamiento muestra que el 38,5% de los consultados calificó como malo o muy malo el movimiento económico del mes, mientras que apenas el 19,3% tuvo una percepción positiva. A su vez, el 59% considera que Misiones no crecerá durante los próximos seis meses y el 55% registró un aumento de la mora en los pagos de sus clientes.

La recesión aparece, además, entre los principales problemas identificados por los empresarios a nivel nacional, con el 20,1% de las menciones, detrás de la carga tributaria y el costo laboral. Los datos reflejan la preocupación del sector por un contexto económico adverso, en el que las dificultades para sostener las ventas se combinan con restricciones financieras y una creciente cautela a la hora de contratar personal.

La actividad, con más evaluaciones negativas que positivas

El 38,5% de los empresarios consultados calificó como malo o muy malo el movimiento económico de septiembre, mientras que el 19,3% lo consideró bueno o muy bueno. El 42,2% restante describió el desempeño del mes como regular.

Las dificultades se extienden a buena parte de los sectores relevados, aunque con diferencias en la intensidad de las evaluaciones negativas.

En el comercio, el 41,4% calificó negativamente la actividad mensual y apenas el 14,2% tuvo una percepción favorable. En la industria, las respuestas negativas alcanzaron el 43,6%, frente al 16,4% de valoraciones positivas. En producción, el 41,7% evaluó desfavorablemente el movimiento económico y el 16,6% lo consideró bueno o muy bueno.

Los servicios mostraron un comportamiento relativamente más favorable: el 36,2% de los empresarios del sector realizó una evaluación positiva, mientras que el 24,6% expresó una percepción negativa.

En turismo, en cambio, el 50% calificó como malo o muy malo el desempeño de septiembre y solo el 10% lo consideró bueno o muy bueno.

Los resultados muestran que las dificultades para sostener las ventas y dinamizar la demanda continúan condicionando a las empresas misioneras. Si bien las evaluaciones regulares representan la categoría individual más frecuente, las negativas duplican prácticamente a las positivas.

Pesimismo sobre el futuro económico

Las expectativas para los próximos seis meses también reflejan un panorama desfavorable. A nivel nacional, el 37,7% de los empresarios considera que la economía argentina no crecerá durante ese período, mientras que el 26,3% espera una expansión. Otro 32,7% manifestó no saber qué ocurrirá.

La evolución de las respuestas evidencia un deterioro de las expectativas respecto de diciembre de 2024, cuando el 68,2% de los consultados confiaba en que el país crecería durante los seis meses siguientes. En septiembre de 2026, esa proporción se redujo al 26,3%.

La percepción sobre la economía provincial es todavía más negativa. El 59% de los empresarios no espera un crecimiento de Misiones en los próximos seis meses, frente a apenas un 8% que anticipa una evolución favorable. Otro 28,3% no tiene una perspectiva definida.

A las dificultades para proyectar una recuperación se suma una evaluación crítica del rumbo económico. El 76,3% de los encuestados considera que la orientación actual es desequilibrada y que faltan medidas específicas para las pequeñas y medianas empresas.

Solo el 11% considera correcta la orientación económica, mientras que el 8% la califica como incorrecta, de acuerdo con las categorías consignadas en el informe.

Más empresas prevén despidos que contrataciones

La incertidumbre y las dificultades para sostener la actividad también se reflejan en las perspectivas laborales. El 14,3% de los empresarios anticipó que despedirá trabajadores, mientras que apenas el 2% prevé incorporar personal. El 83,7% señaló que no realizará cambios en sus plantillas.

Aunque la proporción de empresas que proyecta despidos descendió respecto de agosto, cuando había alcanzado el 19,7%, la intención de reducir personal continúa siendo considerablemente superior a la de contratar.

La situación presenta diferencias según la condición fiscal de los encuestados. Entre los responsables inscriptos, el 19,8% anticipó despidos y el 2,8% prevé incorporar trabajadores. Entre los monotributistas, el 97,9% no planea tomar medidas y el 2,1% anticipa despidos.

El relevamiento también identificó los principales obstáculos para la contratación. Las cargas laborales elevadas encabezan las respuestas, con el 29,7%, seguidas por la inestabilidad económica, con el 24,5%. El riesgo sindical reúne el 15,2% de las menciones y el temor a los juicios laborales, el 13,4%.

Si bien las respuestas expresan decisiones previstas y no despidos ya concretados, la diferencia entre las empresas que planean reducir personal y aquellas que esperan ampliar sus equipos constituye una señal de alerta para el mercado laboral provincial.

La morosidad agrega presión sobre las pymes

Otro de los indicadores más preocupantes es la evolución de los pagos de los clientes. Según la encuesta, el 55% de los empresarios registró un aumento de la morosidad, mientras que el 28,7% señaló que la situación se mantuvo estable.

En el detalle, el 31% indicó que los atrasos aumentaron levemente y el 24% afirmó que se incrementaron significativamente.

Las dificultades para cobrar afectan directamente la liquidez de las empresas, que necesitan recuperar el dinero de sus ventas para afrontar salarios, impuestos, compras de mercadería y compromisos con proveedores. Cuando los pagos se demoran, las pymes deben financiar sus operaciones durante más tiempo y pueden verse obligadas a postergar obligaciones o restringir las ventas a crédito.

El problema alcanza a empresas de distintas categorías fiscales. Entre los monotributistas, el 50% manifestó que la mora aumentó, mientras que entre los responsables inscriptos la proporción llegó al 56,6%.

De esta manera, las dificultades del sector no se limitan al nivel de actividad. Los atrasos en los cobros también comprometen la disponibilidad de recursos para sostener el funcionamiento cotidiano, en un contexto en el que las expectativas de recuperación continúan debilitadas.

La presión tributaria, entre los principales reclamos

La encuesta de la CEM también identificó los factores que más preocupan a los empresarios en los ámbitos nacional, provincial y municipal.

A nivel nacional, la carga tributaria encabeza las menciones, con el 24,8%, seguida por el costo laboral, con el 21%, y la recesión, con el 20,1%. Las dificultades de financiamiento aparecen en cuarto lugar, con el 9,7%.

En el ámbito provincial, la presión tributaria concentra el 31,8% de las respuestas. Le siguen las barreras arancelarias vinculadas con la Dirección General de Rentas, con el 23%, y la corrupción, con el 15,5%.

En el plano municipal, la informalidad y la competencia desleal constituyen la principal preocupación, con el 27,2%. Detrás aparecen las tasas e impuestos internos, con el 15,9%, y el movimiento comercial fronterizo, con el 12,6%.

Las respuestas reflejan una combinación de factores que, según los empresarios, condiciona los márgenes de rentabilidad y limita la capacidad de sostener la actividad: la carga impositiva, los costos laborales, la debilidad de la demanda y las restricciones para acceder al financiamiento.

Menos proveedores y mayores costos para abastecerse

El relevamiento también expone dificultades en la relación comercial de las empresas misioneras con sus proveedores.

El 54,7% de los encuestados afirmó haber perdido proveedores durante el último año porque dejaron de vender a Misiones. El 45% reportó la pérdida de entre uno y cinco proveedores, mientras que el 9,7% señaló que perdió más de cinco.

A su vez, el 74,7% considera que sus proveedores aplican listas de precios especiales para Misiones, una percepción que refleja las dificultades que afrontan las empresas locales para abastecerse en condiciones comerciales equivalentes a las de otros mercados.

Estos indicadores agregan otro factor de preocupación para el entramado productivo y comercial, que debe sostener sus operaciones en un contexto de actividad débil, dificultades financieras y cuestionamientos sobre los costos que enfrenta.

Un escenario de cautela empresarial

Los resultados de septiembre muestran que las pymes misioneras continúan atravesando un escenario complejo, en el que las dificultades para sostener la actividad se combinan con expectativas poco favorables y mayores problemas para cobrar las ventas.

La proporción de empresarios que evaluó negativamente el movimiento económico duplicó prácticamente a la que tuvo una percepción positiva. Al mismo tiempo, el pesimismo sobre la evolución de Misiones durante los próximos seis meses superó ampliamente al registrado para la economía nacional.

En materia laboral, las empresas que anticipan despidos representan una proporción muy superior a la de aquellas que planean contratar, mientras que el incremento de la morosidad introduce una presión adicional sobre la liquidez y la capacidad de cumplir con los compromisos cotidianos.

Aunque la mayoría de los empresarios no prevé modificar sus plantillas, los indicadores relevados por la CEM muestran un escenario de prudencia, con decisiones condicionadas por la incertidumbre y las dificultades para sostener el flujo de fondos.

En este contexto, el desafío inmediato para buena parte del sector empresario misionero pasa por preservar el nivel de actividad, mantener el empleo y sostener las operaciones mientras persistan las restricciones que afectan al mercado interno.

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