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Written by • 11:20 am• Agro y Producción

“Desregular es dejar que regule el poderoso”: la fuerte advertencia del Padre Paco desde Misiones

El sacerdote católico reflexionó sobre el momento actual del país, la situación yerbatera, el rol del Poder Judicial, las elecciones en Brasil, el Papa Francisco y la visita del Papa León XIV.

Por Cristina Besold

Claro, contundente y comprometido. El Padre Francisco Paco Olveira (61), miembro del grupo Curas en Opción por los Pobres y reconocido por su labor comunitaria, llegó a Misiones para presentar el programa Un mate por los barrios, orientado a respaldar al sector yerbatero severamente golpeado por las políticas del Gobierno nacional.

En una entrevista con canal12misiones.com, el sacerdote católico, de profesión enfermero y con más de 40 años de militancia social en la Argentina y en varios países latinoamericanos, reflexionó sobre el momento actual del país atravesado por medidas neoliberales, la situación yerbatera, el rol del Poder Judicial en un contexto de avance de la derecha en la región, las elecciones del próximo domingo en Brasil, el Papa Francisco y la próxima visita del Papa León XIV.

—¿Cómo define el momento actual político y económico de la Argentina?

—Estamos viviendo una catástrofe. Anoche, sin ir más lejos, se suicidó una señora de mi barrio, agobiada por los quilombos que vivimos día a día; uno de esos es que no se llega a fin de mes, y que encima tengamos que aguantar que el Presidente nos insulte, nos basuree, nos diga imbéciles porque visibilizamos una realidad que se está viviendo. La gente está endeudada, no hay laburo, cada vez alcanza para menos… En nuestros barrios el endeudamiento es con el transa, con el usurero que no te perdona, literalmente, la vida.

—¿En sus recorridos, qué reclamos le acerca la gente?

— Los curas que andamos en los barrios hacemos un poco de trabajadores sociales, de psicólogos y siempre tenemos cuestiones a resolver. Pero ahora el nivel de necesidades se ha multiplicado infinitamente. Nunca me pasó no tener una cama o un colchón de reserva para cuando alguien lo necesitara. Tenemos tres farmacias y todos los días hay petición de medicamentos que antes a lo mejor se pedían una vez al mes… El programa Remediar tenía 126 medicamentos, hoy se redujo a 6. Estamos matando a nuestra gente de a poquito. Estamos haciendo un genocidio silencioso en nuestro pueblo.

—¿Qué información le llegó de la situación de la yerba mate?

—No soy especialista, pero sí sabemos que se desreguló la economía y el Instituto Nacional de la Yerba Mate. Estoy en las antípodas del Gobierno nacional. Lo que ellos llaman desregulación es que regule el poderoso. No tiene la misma fuerza una criatura de dos años que un adulto. No están en la misma proporción para defender intereses. Si no hay algo que regule, que busque la justicia social, la redistribución, que busque que las cosas sean justas, claramente gana el poderoso.

Más allá de lo que es gravísimo, como el trabajo infantil y que no se pague un precio justo por la hoja verde a los productores, también nos llega la información de que en muchas yerbas se está metiendo cualquier cosa porque no hay un control. Es triste porque se pueden hacer las cosas de otra manera, y en ese marco creemos que la propuesta de Un mate por los barrios va en el sentido de “hacer las cosas como Dios manda”.

—¿Cuáles cree que son los obstáculos más importantes a superar para salir de la crisis, más allá de un modelo económico y de un Gobierno? ¿Qué nos está faltando como sociedad o por dónde tenemos que ir para salir adelante?

—Bueno. El modelo que nos rige no es solamente un modelo económico sino cultural, que apunta al individualismo, incluso hoy muchas iglesias, que vienen importadas desde Estados Unidos, hablan de la prosperidad y de la salvación individual.

El proyecto de Dios es un proyecto comunitario, donde entramos todas y todos. No es una cuestión de salvación individual. Es que antes de la propiedad privada está el destino universal de los bienes.
Está bueno recordar lo que decía Francisco: “Nadie se salva solo”.

Los caminos para mí son la lucha; no permitir que nos ganen en esta batalla del individualismo, del sálvese quien pueda; y el trabajo asociativo, comunitario.

Quizás no podamos cambiar el país, pero sí el metro cuadrado donde vivimos y compartimos con los demás.

—Lo conoció a Francisco. Nos quedamos los argentinos con ganas de que nos visite siendo Papa. ¿Qué cree que diría hoy Francisco sobre la situación que está atravesando su país? ¿Vendría?

—Lo conocí cuando era Bergoglio. Él estaba en Capital, y yo en provincia. Más de una vez me dio una mano importante.

“Quiero ir, pero no voy a ir. Con Milei no voy a ir”. Eso lo decía por lo bajo, pero lo decía porque sabía que lo que iban a hacer con su visita es lo que van a querer hacer con León XIV: si viene, lo van a capitalizar a su favor.

Francisco diría lo mismo que dijo: había que pagar con justicia social y pagaron con gas pimienta. Eso que ya pasaba al principio del gobierno de Milei, sigue pasando y se exacerba más. La única respuesta a un pueblo que sale a la calle porque ya no aguanta, es la represión.

—El próximo domingo se define, en balotaje, el próximo presidente de Brasil. ¿Qué reflexión tiene al respecto?

—Hay un corrimiento a la derecha y a la extrema derecha en el mundo. Uno se pregunta cómo se puede votar a una persona cuyo padre está preso por dar un golpe de Estado y que defiende lo que hizo su padre, y que está claro que no va a defender los intereses de los pobres. Pero bueno, el 50 por ciento de la población lo votó y esa es otra característica, se gana por poco margen.

Cuando la derecha gana el poder, arrasa con todo porque tiene el Poder Judicial y a los medios hegemónicos de su lado. Claramente cuando un gobierno nacional y popular llega al poder, después sufre las consecuencias: Correa fuera de Ecuador; Cristina, presa; Lugo, con golpe de Estado encubierto; Lula, preso.

—¿Considera entonces que el Poder Judicial contribuyó a que se afiance la derecha en la región?

—Pero descaradamente. Nosotros, los curas de Opción por los Pobres, hicimos una huelga de hambre frente a Tribunales y el lema fue Con este Poder Judicial no hay democracia.

Hoy no estamos en la dictadura militar, pero lo que más atenta contra la democracia es el Poder Judicial.

—¿La ausencia de Justicia hizo que se consoliden prácticas de corrupción en los Gobiernos y esto alimentó el rechazo de la gente a la política, y por lo tanto fue funcional para que estemos en el lugar que estamos hoy?

—Sin dudas. El lawfare (persecución judicial)… Francisco hablaba mucho de las denuncias falsas y la Justicia cooptada. Es una realidad. Los patrones son comunes para toda América Latina porque somos el patio trasero para Estados Unidos, y nos manda jueces corruptos.

A la par, en ese escenario se evidencia el patentamiento de semillas, y la destrucción y/o apropiación de bienes naturales esenciales: la tierra, el agua, el monte.

Hay que releer Laudato si’, que nos habla de un respeto a la creación con el ser humano adentro.
Estamos destruyendo el mundo y tenemos un gobierno que dice que el cambio climático no existe.

Me hace mucha gracia que hablen de la inviolabilidad de la propiedad privada. Bueno, que se lo digan a los pueblos originarios.

—¿Hay un plan de destrucción / eliminación de determinados sectores de la sociedad?

—Este país está siendo para un 30 por ciento de la población. Tipo economía peruana, que es estable pero el 70 por ciento de su población está fuera del sistema, se la tiene que arreglar como pueda.

—¿Dónde encuentra fortaleza usted para continuar el trabajo que realiza sin claudicar?

—Creo en un Dios crucificado. Creo que hay que seguir bajando a los pobres de la cruz. Creo que la muerte no va a ser la última palabra y eso me da fuerzas para seguir. Lo que no quita que sientas impotencia y/o bronca.

Lo que más bien me hace en la vida es el abrazo, y que nos podamos acompañar en la vida con la gente.

—¿Hay algo puntual, especial, que desee transmitir estando en Misiones?

—Me encantaría ver que el tarefero tenga certidumbre económica y con eso pueda tener su casa, su familia, su vida digna. Poder revertir ese canto de “las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas”. Me gustaría que las vaquitas sean de todas y de todos. Por eso la propiedad privada sí es violable, porque primero está el destino universal de los bienes. Eso me gustaría en Misiones y en nuestra humanidad entera.

© Fotos: Marcos Otaño.

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