Dos jóvenes futbolistas misioneros sueñan en grande. Se trata de Ylhan Joaquín Palacio y Nahuel Ahel quienes gozan de posibilidades de competencias representando a River Plate. Su talento sobre el césped trascendió las fronteras provinciales durante el certamen regional, donde llamaron la atención de los captadores del club de Núñez.
A partir de allí, comenzó una experiencia vertiginosa que los llevó a vestir la indumentaria oficial y a competir en torneos de carácter internacional representando a la institución riverplatense.
Del esfuerzo cotidiano al sueño internacional
Nahuel Ahel, arquero con pasado formativo en Guaraní Antonio Franco, se destaca no solo por sus intervenciones bajo los tres palos, sino también por la potencia en sus saques y su seguridad en el juego. Inspirado en referentes de la talla de Emiliano “Dibu” Martínez y Marcelo Barovero, el joven arquero reconoció en diálogo con Canal Doce, que vivir esta experiencia con esa camiseta “fue un momento inolvidable”, marcado por los nervios del debut pero sostenido por el respaldo familiar y el trabajo diario junto a su entrenador personal.
Por su parte, Ylhan Joaquín Palacio, hábil extremo derecho y delantero surgido de los torneos locales (con paso por equipos como Acapulco y La Rambla), aporta velocidad, desequilibrio y cuota goleadora. Con la convicción de seguir perfeccionando su juego, destacó el apoyo incondicional de sus compañeros y seres queridos, pilares fundamentales para mantener los pies sobre la tierra y encarar con profesionalismo cada etapa de este proceso formativo.
Lo que viene: el gran salto a Buenos Aires
Tras haber sumado minutos y experiencia en el selectivo regional —enfrentándose a equipos de jerarquía en competencias de nivel—, la mira de los jóvenes misioneros ya está puesta en los próximos desafíos. En el horizonte inmediato asoma un exigente torneo en la provincia de Entre Ríos durante el mes de noviembre, antes de concretar la prueba definitiva en las instalaciones de River Plate en Buenos Aires, donde buscarán convencer definitivamente a los cuerpos técnicos de inferiores.
Con perfil bajo, constancia en los entrenamientos y el sueño intacto de llegar a la máxima categoría del fútbol argentino —e incluso vestir la camiseta de la Selección Nacional—, Ylhan y Nahuel demuestran que el talento misionero pisa fuerte y se abre camino a base de esfuerzo y pasión.




