Cada vez más personas en el mundo conocen por curiosidad y aceptan la sensación de tomar mate, ya sea en soledad o en comunidad, y una gran porción de sus embajadores, casi sin querer serlo, pero con la certeza de que finalmente lo son, justamente son los futbolistas. En esta ocasión, como tantos otros fue el atacante noruego Erling Haaland.
Este fenómeno fue advertido por el reconocido periódico The New York Times, que en su sección deportiva The Athletic se refirió a ello. “Que ahora el mate sea mucho más conocido se debe en gran medida al fútbol, que en los últimos años ha ayudado a expandir por el planeta ese amor”, indicaron.
Erling Haaland el domingo publicó una foto suya con un mate en sus redes sociales, agradeciendo al triunvirato actual o pasado de jugadores argentinos del Manchester City —Enzo Fernández, Julián Álvarez y Gero Rulli— por “presentarme esta hermosa bebida“.
El mate se elabora con las hojas de la planta de yerba mate, una especie de acebo nativa de América del Sur. Se cree que fue consumido por primera vez por los guaraníes, un pueblo originario que habitaba —y aún habita— lo que hoy es Paraguay, así como sectores de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil.
El periódico recuerda que “el mate posee propiedades nutricionales y medicinales. Contiene antioxidantes, vitaminas y minerales. Hay quienes dicen que suprime el apetito. Lo que es seguro es que su contenido de cafeína —menor que el del café pero mayor que el del té negro— puede aumentar los niveles de energía”, publicaron.

El mate y el deporte
José Blesa es el responsable de nutrición deportiva del FC Basilea en Suiza. Su trabajo anterior fue en el Al Nassr de Arabia Saudita, donde trabajó con Cristiano Ronaldo, uno de los consumidores de mate no sudamericanos más famosos. Blesa afirma que el mate aporta múltiples beneficios para la salud de los futbolistas.
“Los jugadores que toman mate suelen estar mejor hidratados porque ingieren más líquidos”, explica Blesa. “Contiene cafeína, que ha demostrado tener beneficios para mejorar el rendimiento deportivo al aumentar la resistencia, la energía e incluso el enfoque mental. También posee antioxidantes que pueden ayudar a fortalecer el sistema inmunológico al combatir los radicales libres“.
Blesa comenta que aconseja a los futbolistas no tomar mate por las noches debido al riesgo de insomnio. De todos modos, cada uno tiene su propio horario para el mate. De hecho, es este aspecto de su consumo lo que realmente lo eleva al nivel de fenómeno cultural. El mate no es solo una bebida, es un estilo de vida.
La pandemia de Covid tal vez haya cambiado un poco los hábitos —comprensiblemente, la gente es más reticente a compartir el mismo recipiente y la misma bombilla—, pero la sociabilidad sigue siendo la clave.
Demás está decir que esto trasciende al fútbol. En Argentina, el Instituto Nacional de la Yerba Mate estima que el consumo anual en el país ha superado los seis kilogramos per cápita, con la bebida presente en más del 90 por ciento de los hogares. Existe un Día Nacional del Mate. Hay sommeliers de mate. Se pueden comprar helados con sabor a mate y papas fritas con sabor a mate, estas últimas en paquetes con el rostro de Messi. El difunto Papa Francisco, nacido en Buenos Aires, era otro devoto.

Probablemente se podría escribir otro artículo entero sobre los adoptantes del mate en el resto del mundo. La bebida, también popular en Siria y Líbano, ahora tiene una fuerte presencia en el fútbol europeo. El delantero francés Antoine Griezmann es un tomador consagrado y hay conversos allí donde van a jugar argentinos y uruguayos (y, en menor medida, paraguayos y brasileños), como acaba de demostrar Haaland.
“Bastantes jugadores han empezado a tomarlo“, dijo en 2018 el exdefensor del Tottenham Eric Dier. “Tenemos muchos argentinos, así que empecé a tomarlo con ellos. Ahora los jugadores ingleses están intentando hacerse pasar por sudamericanos. Estoy un poco adicto”.
Eso sintetiza a la perfección gran parte de lo que hace al mate tan atractivo. No se trata solo del sabor o de los beneficios fisiológicos. Es la rutina, la experiencia compartida, la oportunidad de conectar. Hay tantas barreras para la conexión humana en nuestro mundo moderno; el mate las derriba todas.

