En medio del fenómeno climático global por El Niño, la crecida repentina del arroyo Guiraí obligó a evacuar a 105 personas de una comunidad mbya ubicada sobre la ruta provincial 222, en San Vicente. Mientras las familias permanecen fuera de sus hogares, la Policía de Misiones, Salud Pública y la Municipalidad local sostienen un operativo conjunto de asistencia para garantizar alojamiento, alimentos, abrigo y atención médica.
Según el último relevamiento difundido por la fuerza de seguridad, del total de evacuados, 60 son niños y 45 adultos. Todos fueron trasladados al salón comunitario del paraje San José luego de que el aumento del caudal afectara a la aldea situada a la altura del kilómetro 25, donde residen las familias alcanzadas por la emergencia.

Tras la evacuación realizada durante la jornada del viernes, los organismos provinciales y el municipio mantuvieron el despliegue para atender las necesidades de las familias alojadas en el espacio comunitario. En el lugar se organizó la provisión de alimentos, colchones y mantas, además del acompañamiento permanente a los damnificados.
Las tareas continúan con la participación de efectivos del Destacamento Alicia, dependiente de la Unidad Regional VIII, que trabajan junto a equipos municipales y personal sanitario para brindar contención y asistencia mientras persista la situación generada por las condiciones climáticas.
Atención médica para los casos respiratorios
El operativo también contempla un seguimiento sanitario específico. Aproximadamente quince personas, entre adultos y menores, presentan síntomas de bronquitis y cuadros gripales, por lo que fueron alojadas de manera separada de los demás evacuados.

Ese grupo permanece en la Escuela N.º 597, donde recibe atención diferenciada y controles médicos permanentes a cargo de profesionales de Salud Pública, con el objetivo de monitorear su evolución y garantizar la atención necesaria.
La asistencia continúa de manera articulada entre la Policía, el sistema sanitario provincial y la Municipalidad de San Vicente, mientras las familias afectadas permanecen resguardadas a la espera de que las condiciones permitan avanzar hacia el regreso a sus hogares.

