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Elecciones en Brasil: por qué se extendió dos horas la votación en medio del cruce de acusaciones entre Lula y Bolsonaro

La falta de colectivos en São Paulo y las lluvias en 17 municipios alimentaron los reclamos de ambas campañas.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil decidió extender dos horas la votación del balotaje presidencial de este domingo 25 de octubre. Por disposición del ministro Cristiano Zanin, las urnas debían permanecer abiertas hasta las 19, en lugar de cerrar a las 17, ante las denuncias por problemas en el transporte público que podían dificultar el acceso de los ciudadanos a los centros electorales.

La medida llegó en una jornada marcada por las acusaciones cruzadas entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, los dos candidatos a la presidencia. Ambos solicitaron una ampliación del horario, aunque por motivos diferentes: el oficialismo denunció una reducción de los autobuses en varias ciudades, mientras que el Partido Liberal (PL) pidió más tiempo en municipios afectados por las fuertes lluvias.

Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para votar en una elección muy reñida, luego de una primera vuelta en la que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos y Lula alcanzó el 45,16%.

Una persona vota durante las elecciones presidenciales, legislativas y regionales este domingo en Sao Paulo (Brasil).

Falta de autobuses y denuncias en São Paulo y Bahía

La principal preocupación durante la jornada electoral fue la reducción del servicio de transporte público en distintas regiones de Brasil. Según las denuncias del oficialismo, la menor disponibilidad de autobuses podía impedir que parte del electorado llegara a tiempo a los centros de votación.

Lula denunció que casi el 40% de los autobuses había sido retirado de circulación en São Paulo y aseguró que el problema también afectaba a otras localidades, en particular del nordeste brasileño, una región clave para su base electoral.

El presidente pidió la intervención de la Justicia Electoral para garantizar el derecho al voto y cuestionó a las autoridades responsables del servicio. “Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara”, afirmó ante la prensa.

Luiz Inácio Lula da Silva votó en el balotaje de las elecciones de Brasil 2026.

Uno de los casos más delicados se registró en Salvador, capital del estado de Bahía. Allí, el Tribunal Regional Electoral dispuso la detención del secretario municipal de Movilidad, quien se encontraba en París, en medio de las denuncias por dificultades en el transporte.

El oficialismo sostuvo que la falta de colectivos podía perjudicar especialmente a los sectores con menos recursos, que dependen del transporte público para llegar a las urnas.

Flávio Bolsonaro también pidió extender el horario, pero por las lluvias

La ampliación del horario no fue un reclamo exclusivo de Lula. El equipo de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, también presentó un pedido urgente ante el TSE.

Sin embargo, el planteo del senador tenía otro fundamento. Su partido solicitó que la votación se extendiera hasta las 19 en 17 municipios de São Paulo, Paraná y Santa Catarina, donde las fuertes lluvias habían complicado el desarrollo de la jornada electoral.

Flávio Bolsonaro. Foto: EFE/ Andre Coelho

La Justicia Electoral optó por una medida más amplia: en lugar de limitar la prórroga a las localidades mencionadas en los reclamos, estableció el cierre de las urnas a las 19 en todo el país.

La decisión de Cristiano Zanin buscó dar una respuesta uniforme a los inconvenientes denunciados y evitar que las dificultades logísticas dejaran a electores sin la posibilidad de sufragar.

Así, los dos comandos presidenciales coincidieron en la necesidad de ampliar el horario, aunque expusieron problemas distintos. La discusión se sumó a una campaña marcada por fuertes diferencias políticas y acusaciones sobre la transparencia y las condiciones de la competencia electoral.

Una elección ajustada y más de 158 millones de votantes

El balotaje enfrentó a dos candidatos con proyectos políticos opuestos. Lula buscaba un cuarto mandato no consecutivo, mientras que Flávio Bolsonaro prometía endurecer la política de seguridad y combatir la corrupción.

La primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, dejó una diferencia estrecha entre ambos postulantes. Flávio obtuvo el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Lula. Las encuestas previas al balotaje también anticipaban una disputa cerrada.

Además de los dos finalistas, el comportamiento de los electores que optaron por otros candidatos en la primera ronda podía resultar decisivo. En total, 48,1 millones de votantes no habían respaldado a ninguno de los dos finalistas en aquella instancia.

La abstención también representaba un factor clave. En una elección con una diferencia inicial inferior a dos puntos porcentuales, la participación podía alterar el resultado final.

La extensión de la votación hasta las 19 modificó el horario previsto para el cierre de la jornada y la posterior difusión de los resultados oficiales. El objetivo inmediato fue permitir que los ciudadanos afectados por los problemas de transporte o las condiciones climáticas tuvieran más tiempo para ejercer su derecho al voto.

Con el cierre de las urnas, Brasil quedaría a la espera del escrutinio para conocer quién asumiría la presidencia en medio de una de las disputas electorales más ajustadas de los últimos años.

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