La situación de la yerba mate continúa en un terreno complejo y sin señales claras de alivio en el corto plazo. De acuerdo con el más reciente informe mensual elaborado por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO), la actividad atraviesa un escenario débil en este 2026, acentuando la tendencia negativa que ya se había registrado durante los años 2024 y 2025.
El informe, que evalúa el poder de compra de siete producciones clave de la Argentina (soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate), mide la capacidad de estos sectores para afrontar fletes, maquinaria, herbicidas y más de 20 variables operativas del campo.

Caída del poder adquisitivo frente a insumos clave
Uno de los datos más llamativos del relevamiento es la pérdida generalizada de capacidad de compra de la yerba mate al compararla con el promedio de los últimos cinco años. Sin mejoras significativas en los precios que percibe el productor en planchada, la relación con los costos operativos se muestra marcadamente desfavorable.
Según el informe, la producción de yerba perdió terreno directamente frente a:
–Gasoil y fletes: encareciendo los traslados y la logística de cosecha.
–Mano de obra (Empleado rural): aumentando la presión sobre la estructura de costos directos.
–Fertilizantes e insumos (MAP y Fitosanitarios): indispensables para el rendimiento de los yerbales.
–Bienes de capital (Camionetas y maquinaria): dificultando la renovación de equipos e inversión en las fincas.
Sin un repunte en los valores abonados al productor ni una estabilización en los insumos esenciales, el sector yerbatero transita con momentos de gran incertidumbre.

