La Casa Blanca se refirió a salida de Flávio Bolsonaro de Brasil y negó cualquier participación directa en el operativo que le permitió llegar a Florida, pese a que el excandidato presidencial tenía restricciones judiciales para abandonar su país. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump reconoció que autorizó su ingreso a territorio estadounidense y anticipó que le otorgará visas tanto a él como a su familia.
La respuesta oficial llegó en medio de la creciente presión política dentro de Estados Unidos y de las preguntas que rodean el recorrido que llevó al dirigente del Partido Liberal brasileño hasta Miami. Bolsonaro arribó el miércoles a Florida junto a su familia en un avión privado que partió desde Puerto Iguazú, Misiones, después de la derrota electoral frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Quien tomó la palabra fue el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, durante una conferencia de prensa realizada en el marco de la cumbre del G20 en Atlanta.
El funcionario aseguró que el dirigente brasileño ya contaba con la documentación necesaria para ingresar al país. “Ya disponía de un visado, y el presidente (Trump) tomó la decisión de permitirle entrar en el país”, afirmó.
Rubio también buscó despejar sospechas sobre una eventual coordinación por parte de Washington. En ese sentido, sostuvo que la administración estadounidense “no participó directamente” en la salida de Bolsonaro de Brasil y remarcó que no “facilitaron nada” para concretar el viaje.
“Nos informaron que había llegado a Estados Unidos, anteriormente tenía una visa. No estuvimos involucrados directamente en ninguna de las acciones que se realizaron”, insistió el jefe de la diplomacia norteamericana.
Las preguntas apuntan a la ruta de escape
Pese a las explicaciones oficiales, el caso escaló rápidamente al Congreso estadounidense. Un grupo de 25 legisladores demócratas presentó un pedido formal de información para conocer qué papel desempeñó el Departamento de Estado en la salida de Bolsonaro de Brasil y en su posterior llegada a Florida.
La iniciativa fue impulsada por las congresistas Sydney Kamlager-Dove y Dina Titus, junto a integrantes de la Comisión de Asuntos Exteriores. En la carta enviada a Rubio reclamaron respuestas por escrito antes del 13 de noviembre de 2026 y solicitaron una reunión informativa destinada al personal legislativo.
Entre los principales interrogantes figura una cuestión sensible para la región. Los legisladores quieren saber si funcionarios estadounidenses con presencia en Argentina o Ecuador participaron de alguna manera en la coordinación del itinerario que permitió la salida del dirigente brasileño.
Además, preguntaron cuándo tomó conocimiento Washington de la orden judicial que limitaba los desplazamientos de Bolsonaro, si algún funcionario revisó esa disposición y si se verificó que contara con autorización legal para abandonar Brasil antes de concederle visas.
El respaldo de Trump
Mientras la polémica crece, Donald Trump dejó en claro su posición. Desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, aseguró que Bolsonaro podrá permanecer en Estados Unidos sin limitaciones de tiempo, aunque aclaró que no tiene previsto reunirse con él. “Creo que lo tratararon de manera muy injusta. Muy injusta, así que puede quedarse aquí tanto tiempo como quiera”, declaró el mandatario.
El caso continúa generando repercusiones tanto en Brasil como en Estados Unidos. Las respuestas que presente el Departamento de Estado ante el Congreso podrían aportar nuevos detalles sobre el itinerario que incluyó un paso por territorio argentino y que hoy se encuentra en el centro de una creciente controversia política y diplomática.

