La recesión económica y la pérdida del poder adquisitivo impactan directamente en el funcionamiento de las farmacias, que desde comienzos de año registran una caída cercana al 20% en sus ventas. Así lo señaló Vania Ilchuk, presidenta del Colegio de Farmacéuticos, quien describió un escenario marcado por la retracción del consumo, los cambios en los hábitos de compra y las dificultades para sostener la atención a afiliados de las obras sociales.
“Venimos ya desde el año pasado con ventas por debajo de los estándares que teníamos en años anteriores. A pesar de que antes la inflación era mucha, la venta era más estable”, explicó en una entrevista con LT17 Radio Provincia de Misiones.
La dirigente sostuvo que el principal factor detrás de la caída es la reducción de la capacidad de compra de la población. En ese contexto, los consumidores modificaron sus prioridades y concentran sus gastos en los medicamentos indispensables, especialmente cuando se trata de enfermedades crónicas.
“Hoy la gente prioriza comprar eso y ya no está comprando el extra que siempre compraba para tener un botiquín en la casa. Ante una dolencia, van y concurren a la farmacia”, describió.
Menos compras, segundas marcas y cambios en los hábitos de consumo
La retracción también se refleja en las decisiones que toman los pacientes al momento de adquirir medicamentos. Según Ilchuk, cada vez existe una mayor apertura a las alternativas que ofrecen los profesionales farmacéuticos, con una preferencia creciente por segundas marcas y medicamentos genéricos.
“Ya no están comprando tanto la marca que el médico les prescribió, sino que están más abiertos a la sugerencia del profesional, a segundas marcas y a medicamentos genéricos”, indicó.
Otro de los cambios que observan en las farmacias es la modalidad de compra. En lugar de adquirir cajas completas, algunos clientes optan por llevar únicamente los blísteres o las unidades que necesitan, una conducta que también evidencia las restricciones económicas de los hogares.
A esto se suma una transformación en los medios de pago. Ilchuk afirmó que el efectivo circulante es cada vez menos frecuente y que la mayoría de las operaciones se realizan mediante tarjetas de débito, crédito o medios virtuales.
Esta situación representa otro desafío para el sector, debido a los costos asociados a las transacciones y las obligaciones impositivas que afrontan las farmacias. “Cada transacción tiene una carga, también cuando nos pagan las obras sociales. Cuando compramos, tenemos una carga impositiva. La verdad que pesa mucho”, remarcó.
Pami y las obras sociales: demoras que complican la previsibilidad
La situación financiera del sector también está condicionada por los plazos de pago de las obras sociales, que en algunos casos se extienden hasta los 90 o 120 días. Ilchuk señaló que, aunque en determinados momentos habían logrado reducir los tiempos de cobro, actualmente volvieron a registrarse demoras.
En particular, describió una relación de permanente negociación con el PAMI, cuyos pagos presentan irregularidades que dificultan la organización de las farmacias.
“Con PAMI venimos en un tire y afloje. La semana pasada se pusieron al día, pero esta semana otra vez están debiendo dos quincenas. Lo que siempre pedimos es previsibilidad”, sostuvo.
La presidenta del Colegio de Farmacéuticos explicó que, más allá de los plazos, contar con un cronograma de pagos estable permitiría organizar compromisos comerciales, reposición de medicamentos y obligaciones financieras.
El problema adquiere mayor dimensión porque, a diferencia de otras obras sociales, la atención de los afiliados del PAMI representa una operatoria que requiere que las farmacias financien prácticamente la totalidad de los medicamentos hasta recuperar el dinero.
“Con las otras obras sociales te ingresa una parte importante de efectivo, entre el 40 y el 50%. En cambio, con PAMI mucho es a espalda de la farmacia”, detalló.
Cierres, aperturas y límites para sostener la atención
Consultada sobre la situación de los establecimientos, Ilchuk reconoció que existen cierres de farmacias, aunque aclaró que el rubro mantiene una dinámica de aperturas y reorganización.
En ese escenario, explicó que los nuevos establecimientos suelen comenzar atendiendo únicamente al público particular y al contado. La incorporación de obras sociales llega posteriormente, cuando cuentan con una mayor capacidad financiera para afrontar los plazos de cobro.
Sin embargo, advirtió que algunas farmacias ya alcanzaron sus límites para sostener la atención de determinados afiliados, especialmente cuando las demoras se prolongan.
“Hay farmacias que ya llegan a su tope, que no tienen más espalda para seguir aguantando y están atendiendo a los clientes que son de siempre. No aceptan clientes nuevos”, señaló.
También indicó que algunos establecimientos optaron por discontinuar temporalmente la atención a determinadas obras sociales, con el objetivo de estabilizar sus cuentas y recuperar capacidad de funcionamiento.
La preocupación del sector está puesta en que esas restricciones puedan profundizarse y terminar afectando directamente a los afiliados, que podrían perder acceso a la cobertura en determinadas farmacias.
Medicamentos fuera de las farmacias y preocupación hacia 2027
De cara al próximo año, Ilchuk señaló que la caída de las ventas constituye una de las principales preocupaciones del sector, que busca alternativas para recuperar el consumo y sostener la actividad.
A ese escenario se suma la circulación de medicamentos por canales no habilitados, especialmente a través de redes sociales, una práctica que consideró preocupante por los riesgos que implica para la población.
“Nos preocupa la venta por fuera, toda la circulación de medicamentos que hay y también los que se venden en las redes sociales”, manifestó.
La dirigente insistió en que el cumplimiento de los pagos de las obras sociales será determinante para evitar mayores restricciones en la atención y garantizar que los afiliados puedan continuar accediendo a sus tratamientos.
La receta digital, con avances y nuevas herramientas
En contraste con las dificultades económicas, Ilchuk destacó el funcionamiento de la receta digital, que permitió resolver problemas vinculados a la lectura de prescripciones y a errores que anteriormente complicaban el trabajo cotidiano en las farmacias.
“La receta virtual, re bien. Muchos errores que había de prescripción y problemas de lectura se fueron solucionando”, afirmó.
En el caso del PAMI, explicó que se trabaja en la implementación de herramientas como el token y la figura de un tercer interviniente, destinada a autorizar a otras personas —habitualmente familiares— a retirar medicamentos en nombre de los afiliados.
Según indicó, el organismo prevé avanzar con esos cambios hasta junio de 2027, con el objetivo de completar su implementación.

