La Policía de Misiones continúa con las tareas de asistencia en Panambí luego del tornado que el pasado 4 de noviembre provocó importantes daños en viviendas e infraestructura de distintas comunidades. El fenómeno se produjo en el marco de las tormentas asociadas a El Niño que afectaron a varias localidades de la provincia durante los últimos días. A los operativos de emergencia y reconstrucción se sumaron equipos de Psicología, Trabajo Social y Capellanía Policial para acompañar a las familias afectadas.
Las acciones son coordinadas por la Unidad Regional II de Oberá y alcanzan a sectores como Puerto Panambí, Puerto Rosario, Paraje Dorado, Pedregullo, Paraje Chico Alférez y Colonia Resingero, donde los fuertes vientos provocaron voladuras de techos y daños estructurales en numerosas viviendas.
Contención emocional y acompañamiento a los damnificados
Durante las visitas domiciliarias, profesionales de Psicología, Trabajo Social y Servicios Sociales, junto con integrantes de la Policía Comunitaria y la Capellanía Policial, mantienen encuentros con los vecinos para escuchar sus inquietudes, brindar orientación y ofrecer asistencia emocional y espiritual.
Además, los equipos articulan con organismos provinciales y municipales la atención de las necesidades detectadas en cada hogar.
Las intervenciones están dirigidas especialmente a niños, adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad, teniendo en cuenta que las consecuencias de un fenómeno de estas características no se limitan a los daños materiales, sino que también impactan en la tranquilidad y la vida cotidiana de las familias.
Un operativo que continúa desde el primer día
La presencia policial en Panambí comenzó inmediatamente después del fenómeno meteorológico, con el despliegue de efectivos, móviles y unidades especializadas para asistir a los vecinos, relevar daños y colaborar en las primeras tareas de recuperación.
Con el paso de los días, el operativo se amplió mediante el trabajo conjunto con organismos provinciales, el municipio y los propios habitantes de las zonas afectadas, que participan activamente en la reconstrucción de viviendas y espacios comunitarios.
Mientras avanzan las tareas para recuperar los hogares y sectores dañados, la Policía mantiene su presencia territorial en la zona para acompañar a las familias tanto en sus necesidades materiales como en el proceso de recuperación emocional y social.






