Unas 200 mil cabezas de ganado permanecen en riesgo por la crecida de los ríos Paraná y Uruguay, un fenómeno que ya obligó a numerosos productores del Litoral a trasladar animales y reorganizar sus explotaciones ante la posibilidad de nuevas inundaciones en las próximas semanas. La preocupación crece a medida que el agua avanza aguas abajo y reduce las alternativas para resguardar la hacienda.
Entre quienes siguen de cerca la evolución de la situación se encuentra Raúl Sobredo, productor ganadero de Gualeguaychú, quien aseguró que los campos donde mantiene parte de sus animales todavía no fueron alcanzados por el agua, aunque estima que podrían verse afectados dentro de un plazo de entre diez y quince días. Según explicó, su pronóstico se basa tanto en la experiencia acumulada tras cuatro décadas de trabajo en la zona como en los registros actuales de los ríos.

Los movimientos preventivos ya comenzaron en distintos puntos de la región. Sobredo indicó que parte de la hacienda debió ser trasladada meses atrás por la crecida del río Uruguay registrada a fines de julio. “Ahora, la preocupación está puesta en la gran cantidad de agua que baja desde el norte de la cuenca y que avanzará hacia el delta del Paraná”, sostuvo.
Para dimensionar la magnitud del fenómeno, el productor repasó algunos registros recientes. Explicó que en el puerto de Andresito, sobre el río Iguazú, niveles que habitualmente rondan un metro llegaron a los siete metros. A su vez, en Puerto Iguazú, donde normalmente el río oscila entre nueve y trece metros, la marca alcanzó los 33 metros.
Sobredo vinculó este escenario con las lluvias registradas en las cuencas alta y media del Paraná y con el agua liberada por las represas. En ese sentido, señaló que esa masa hídrica continuará desplazándose río abajo y podría impactar sobre los campos ganaderos durante las próximas dos semanas
Trasladan el ganado ante la crecida del Paraná y el Uruguay
Mientras el agua gana terreno, los productores enfrentan otro desafío igual de complejo: conseguir espacios para alojar a los animales. Corrales, pistas de remates y campos alquilados aparecen como alternativas temporales, aunque la disponibilidad disminuye a medida que más establecimientos buscan resguardar su hacienda.

La situación se vuelve todavía más delicada en algunas zonas donde también existen dificultades para acceder al maíz necesario para la alimentación de los rodeos trasladados.
En ese contexto, Sobredo pidió que las autoridades evalúen medidas de acompañamiento para quienes se ven obligados a retirar los animales de áreas inundables. Según aclaró, el reclamo no apunta a que el Estado absorba todos los costos, sino a contar con herramientas que permitan afrontar el traslado y el posterior regreso a los campos cuando las condiciones lo permitan.
Una amenaza que puede prolongarse
El productor también alertó sobre otro efecto derivado de la emergencia: la venta anticipada de animales por parte de productores que no encuentran lugares donde mantener la hacienda. Según explicó, muchos se ven forzados a desprenderse de parte de su capital productivo ante la falta de opciones para sostener los rodeos fuera de las zonas afectadas.
El panorama, además, permanece sujeto a la evolución climática de las próximas semanas. Nuevas lluvias podrían agravar la situación si los niveles de los ríos continúan elevados y el agua acumulada en los campos no logra escurrir con normalidad hacia sus cauces.

