Las tareas de rescate continúan en la frontera entre China y Nepal tras el desastre natural. El saldo provisional abarca al menos 538 personas muertas y unos 1.400 desaparecidos en la región. El derrumbe de un glaciar originó crecidas repentinas de ríos y enormes aludes de tierra, barro, hielo y rocas. El impacto de la corriente arrasó aldeas y zonas frecuentadas por excursionistas y peregrinos.
Las autoridades mantienen el operativo de emergencia ante el riesgo de nuevas inundaciones por el posible colapso de un dique natural. Equipos especializados y helicópteros militares trabajan contrarreloj en la búsqueda de sobrevivientes.
Estragos en la infraestructura e impacto del alud
La fuerza de las aguas causó daños en seis grandes centrales hidroeléctricas, rutas, puentes y construcciones. Cientos de familias permanecen sin hogar tras la crecida.
Los reportes señalan el aumento del nivel de los ríos de hasta nueve metros en apenas media hora. Las aguas desbordaron sus cauces y modificaron su recorrido incluso a más de 100 kilómetros del epicentro.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) analizó la señal sísmica en la zona fronteriza. El organismo determinó que el impacto del hielo y rocas sobre el río Lhende Khola generó una vibración equivalente a un sismo de magnitud 5,2.
Turistas afectados y alerta ambiental en Nepal
La tragedia involucra a numerosos extranjeros presentes en el área afectada. La Junta Nacional de Turismo reporta 517 turistas de más de 30 países entre la lista de desaparecidos.
La inestabilidad en los más de 63.000 glaciares del Himalaya representa un riesgo latente para millones de personas. El calentamiento global incrementa la posibilidad de nuevos desprendimientos en las laderas de la región.

