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Murió Maricarmen Abascal, la mujer que fue desalojada y desató una ola de protestas por la vivienda en España

Su historia comenzó con un contrato de alquiler firmado en 1956. El desalojo se concretó el 23 de septiembre, pese a las protestas de cientos de personas frente al edificio.

Maricarmen Abascal murió este miércoles en Madrid, dos semanas después de ser desalojada del departamento donde había vivido durante más de 70 años. Su caso se convirtió en uno de los emblemas de las protestas contra los desalojos y la crisis habitacional en España. Había alcanzado un acuerdo para regresar a su vivienda con un alquiler acorde con su pensión, pero la solución llegó cuando ya permanecía internada en un hospital madrileño.

El Sindicato de Inquilinas confirmó su fallecimiento y cuestionó el tiempo que demoró la resolución del conflicto. “Lamentamos comunicar que en el día de hoy ha fallecido Maricarmen. Seguiremos luchando por ti, por todas, como siempre quisiste”, expresó la organización en un comunicado.

Su situación trascendió el reclamo individual. El caso de la mujer, de 87 años, se transformó en un símbolo de las dificultades que atraviesan numerosos inquilinos ante los aumentos de alquileres, los desalojos y la falta de acceso a una vivienda.

Más de 70 años en la misma vivienda y un contrato firmado en 1956

Maricarmen Abascal residía en el mismo departamento de Madrid desde hacía más de siete décadas. El conflicto judicial se originó a partir del contrato de alquiler que su padre había firmado en 1956.

Después de un prolongado proceso judicial, el desalojo finalmente se concretó el 23 de septiembre. Ese día, cientos de personas se concentraron frente al edificio para intentar acompañar a la mujer y reclamar una solución que evitara su salida.

Maricarmen Abascal había sido desalojada el 23 de septiembre (Foto: EFE)

La escena generó una fuerte repercusión pública: Maricarmen dejó el edificio en una camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón, donde permaneció internada.

Días después, las partes alcanzaron un acuerdo que contemplaba su regreso al departamento y un alquiler adaptado a los ingresos que recibía por su pensión. Sin embargo, para entonces la mujer ya se encontraba hospitalizada.

El acuerdo representó un giro en el conflicto, aunque no llegó a concretarse antes de su muerte.

El caso de Maricarmen quedó en el centro de las protestas por la vivienda

La situación de la mujer coincidió con una etapa de fuerte movilización social por el acceso a la vivienda en España.

La campaña impulsada junto al Sindicato de Inquilinas alcanzó una dimensión nacional. Las protestas incluyeron un acampe en la Puerta del Sol, uno de los puntos más emblemáticos de Madrid, y una movilización multitudinaria en Barcelona que terminó con algunos incidentes.

El reclamo excedió el caso particular de Maricarmen y puso en discusión el impacto de los desalojos, el precio de los alquileres y las dificultades que enfrentan las personas mayores con ingresos limitados.

El Sindicato de Inquilinas sostuvo que el acuerdo alcanzado para que Maricarmen pudiera regresar a su vivienda llegó demasiado tarde.

“Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, señaló la organización.

El comunicado calificó el proceso como una situación “absolutamente evitable tras un proceso torturante”.

El conflicto también tuvo impacto político

La repercusión del caso se produjo en medio de una crisis política vinculada con las medidas adoptadas frente al problema habitacional.

Según el Sindicato de Inquilinas, la lucha de Maricarmen contribuyó a fortalecer las movilizaciones y llevó al Gobierno español a aprobar dos decretos vinculados con la situación de la vivienda.

Esas medidas, sin embargo, fueron posteriormente derogadas por el Congreso, en un contexto de creciente tensión política.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el lunes el adelanto de las elecciones generales para el 29 de noviembre, una decisión que quedó vinculada al escenario de crisis política descrito en torno a las medidas y a otros asuntos de la agenda nacional.

Aunque el caso de Maricarmen no explica por sí solo ese escenario político, su historia se convirtió en una de las imágenes más visibles del conflicto habitacional que atravesó el debate público español.

Una muerte que vuelve a poner el foco sobre los desalojos

La muerte de Maricarmen vuelve a colocar en primer plano el impacto que pueden tener los procesos de desalojo sobre las personas mayores, especialmente cuando existe una larga permanencia en una vivienda y los ingresos disponibles resultan insuficientes para afrontar las condiciones del mercado.

Su historia también dejó expuesta la distancia entre una solución alcanzada sobre el final del conflicto y las necesidades inmediatas de una persona de 87 años que llevaba décadas en el mismo hogar.

El Sindicato de Inquilinas cerró su mensaje con un compromiso de continuidad de la protesta: “Seguiremos luchando por ti, por todas, como siempre quisiste”.

El caso de Maricarmen Abascal queda así ligado al debate sobre el derecho a la vivienda en España. Su desalojo provocó movilizaciones en las calles, llegó al debate político y terminó con un acuerdo para permitir su regreso a casa que no pudo concretarse antes de su fallecimiento.

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