El decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Horacio Simes, analizó el reciente pedido de la provincia para quedar exenta de tributos nacionales, presentado ante el Gobierno nacional en medio de la crisis económica, y sostuvo que la medida busca compensar las asimetrías que afectan a la industria, el comercio y la producción local.
La iniciativa, elevada por la Cámara de Representantes de Misiones, se enmarca en un contexto de presión impositiva creciente y caída del consumo. En ese escenario, Simes consideró que el reclamo “va en línea con estrategias de promoción productiva” ya discutidas en la provincia, como el proyecto de zonas francas.
El economista remarcó que Misiones enfrenta una situación particular por su condición de frontera con Brasil y Paraguay. Esa realidad, explicó, exige “una planificación arancelaria e impositiva diferenciada” respecto a otras provincias que no compiten directamente con mercados externos más baratos.
En ese sentido, cuestionó la falta de una política nacional de desarrollo. Señaló que actualmente no se observa una estrategia integral que contemple la diversidad de las economías regionales. “Las economías con asimetrías estructurales están siendo dejadas de lado”, afirmó.
Además, advirtió que las medidas nacionales tienden a favorecer a sectores vinculados a la energía, la minería o los hidrocarburos. Según su análisis, esto profundiza las desigualdades con provincias como Misiones, cuya matriz productiva es diferente.
Sobre posibles soluciones, Simes aclaró que no existe una única medida capaz de revertir la situación. Planteó la necesidad de una combinación de herramientas: reducción de impuestos, créditos blandos, subsidios a exportaciones, reintegros y hasta esquemas diferenciales de tipo de cambio.
También apuntó al peso de los impuestos regresivos, como el IVA, en la estructura tributaria. Indicó que este tipo de gravámenes impacta directamente en los precios y en el costo de vida, lo que agrava la situación en zonas de frontera.
A la par, señaló otro problema central: la caída del consumo interno. Explicó que la pérdida del poder adquisitivo reduce las ventas en el comercio local, independientemente de la competitividad con países vecinos.
En paralelo, el decano advirtió sobre las consecuencias del cierre de empresas y la pérdida de empleo. Sostuvo que no solo afecta el presente de miles de familias, sino que también deteriora capacidades productivas y humanas difíciles de recuperar en el futuro.
“La situación es preocupante tanto por la pérdida de ingresos como por el impacto a mediano y largo plazo en la recuperación económica”, concluyó.

