La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo episodio de tensión laboral tras la paralización total de actividades en la planta Wade SA, una de las instalaciones históricas vinculadas a la ex Cresta Roja. Los trabajadores iniciaron una medida de fuerza por atrasos salariales y por la incertidumbre sobre la continuidad operativa de la compañía.
El conflicto volvió a exponer el deterioro financiero que atraviesa la principal empresa avícola del país, afectada por problemas de liquidez, caída de producción y un fuerte incremento de deuda reflejado en cheques rechazados.
La planta Wade forma parte del entramado industrial que Granja Tres Arroyos formó luego de absorber activos de Cresta Roja tras la quiebra que golpeó al sector avícola durante la última década. Sin embargo, la situación actual muestra un escenario muy distinto al de aquellos años de expansión.
Granja Tres Arroyos víctima de la crisis industrial
Fuentes del sector señalaron que las dificultades salariales fueron el detonante visible de una crisis que venía profundizándose desde hace meses, con menor actividad industrial y crecientes problemas financieros.
La caída productiva aparece como uno de los indicadores más fuertes del deterioro. Mientras años atrás la compañía alcanzaba una faena cercana a los 700 mil pollos diarios, actualmente el volumen habría descendido a unas 200 mil aves por día, lo que refleja una fuerte pérdida de capacidad operativa.

En paralelo, la situación financiera de Wade SA muestra niveles de endeudamiento críticos. Según registros del Banco Central, la firma acumula más de 6.000 millones de pesos vinculados a 615 cheques rechazados por falta de fondos.
La controlante Granja Tres Arroyos también presenta un escenario delicado. La empresa registra una deuda superior a los 29.300 millones de pesos y acumula 1.813 cheques rechazados, cifras que profundizan la preocupación dentro de toda la cadena avícola.
Caída del consumo
El conflicto laboral se produce además en un contexto complejo para la industria alimenticia, atravesada por caída del consumo, aumento de costos operativos y dificultades financieras en distintos segmentos productivos.
Dentro del sector avícola crece la incertidumbre sobre el futuro de una empresa considerada estratégica tanto por su volumen de producción como por su peso en exportaciones y generación de empleo.
La combinación de menor actividad, problemas de pago y tensión sindical vuelve a encender alarmas sobre el impacto que podría tener una profundización de la crisis en una de las firmas más emblemáticas de la industria avícola argentina.

