El proyecto “Bernardo y Dionisio”, impulsado por el artista misionero Nico Sosa, logró un importante reconocimiento al ser seleccionado entre más de 130 propuestas de todo el país. La iniciativa formará parte de la quinta edición de FUTURA: herramientas para una cultura en movimiento, un programa de profesionalización destinado a artistas y gestores culturales que impulsa el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA) junto con la Fundación Williams.
Esta distinción nacional puso en relieve el valor cultural, pedagógico y creativo del festival FRONTERA DE JUEGO, que se desarrollará del 6 al 10 de octubre en la frontera entre Bernardo de Irigoyen (Misiones, Argentina) y Dionisio Cerqueira (Paraná, Brasil). Durante cinco días, niños, artistas, maestros y familias compartirán una experiencia única de convivencia que celebrará la interculturalidad, el bilingüismo y la identidad transfronteriza.
Una propuesta cultural que celebra la diversidad
El festival planteó una agenda basada en talleres de pintura, escritura, actuación y juegos infantiles en español, portugués y portuñol. La intención fue poner en valor las lenguas y culturas compartidas entre Argentina, Brasil, Paraguay y el pueblo guaraní. Además, se buscó fortalecer la imaginación, promover el juego colectivo y resaltar la diversidad cultural desde la niñez.
Como resultado de esta experiencia, se producirán dos materiales de gran valor educativo y comunitario. Por un lado, una pieza audiovisual filmada en las escuelas participantes que luego se proyectará en el parque de la ciudad. Por otro, una publicación bilingüe de juegos infantiles que se entregará a las instituciones educativas como recurso pedagógico para el aprendizaje de portugués y español.
Un ejemplo de gestión cultural innovadora
Con su inclusión en FUTURA 5, “Bernardo y Dionisio” se posicionó como un ejemplo de gestión cultural innovadora, comprometida con las infancias, la diversidad y la integración regional. El programa cuenta con la coordinación de Juan Urraco y el apoyo de la Fundación Williams, además de la colaboración del Museo de la Triple Frontera, Hay Equipo Rental, la Municipalidad de Bernardo de Irigoyen y la Asociación Misionera de Trabajadores de las Artes Visuales.
Nico Sosa destacó que la propuesta nació con la intención de recuperar la convivencia cotidiana de las comunidades de frontera y resignificarla desde el arte y la educación.

El artista detrás del proyecto
Nacido en Posadas en 1989, Nico Sosa se formó como arquitecto, escenógrafo y artista visual. Estudió Arquitectura y Artes Performáticas en Córdoba y desde 2015 reside en Buenos Aires, donde cursó la Maestría en Artes Performáticas en la UNA. Integró el Programa de Artistas Di Tella en 2023 y 2024, investigando proyectos no realizados del Instituto.
En 2022 desarrolló el Museo de la Triple Frontera, reconocido con el Premio ARTECO y becas del CCK y el SCK Reina Sofía. También obtuvo becas del Fondo Nacional de las Artes en distintas ediciones y participó del 102 Salón del Museo Rosa Galisteo, donde recibió el Premio Estímulo.
Su obra aborda temas como la identidad transfronteriza, la cosmovisión guaraní y la teoría queer. A través de estas exploraciones refleja sus experiencias personales en territorios atravesados por múltiples lenguas, culturas y geografías. Desde esa perspectiva investiga una estética de la frontera que desafía nociones fijas de identidad y apuesta por una visión performativa, cambiante y queer.

Un festival en contexto sensible
El festival FRONTERA DE JUEGO se enmarca en un territorio de fuerte convivencia cultural, donde vecinos de Bernardo de Irigoyen y Dionisio Cerqueira cruzan a diario para compartir espacios públicos, afectos e idioma. Sin embargo, este clima se vio alterado por el plan de militarización de fronteras impulsado por el gobierno nacional en 2025, que intenta reducir el área a un espacio marcado por la violencia y la criminalidad.
Esa política amenaza la convivencia pacífica, los derechos de las infancias y la soberanía regional. Además, revive decisiones centralistas que históricamente impactaron de forma negativa en la provincia. Frente a este contexto, el festival buscó reforzar los lazos de hermandad a través del arte y la educación.
En ese sentido, también resulta significativo recordar el Convenio de Educación Intercultural Bilingüe entre Bernardo y Dionisio, que se discontinuó en 2015 después de una década de vigencia. A pesar de su cancelación, algunas actividades continuaron de manera independiente y mantuvieron vínculos afectivos entre comunidades escolares. El proyecto actual retoma ese espíritu y propone nuevas herramientas para fortalecer el bilingüismo y la integración cultural.
Un legado para las infancias
El público principal del festival serán los niños y niñas de entre 8 y 12 años que asisten a escuelas bilingües de la zona. No obstante, la invitación se extendió a todas las instituciones para fomentar la integración y el juego compartido.
A través de esta iniciativa, Sosa y su equipo buscaron dejar un legado pedagógico y cultural que trascienda los cinco días de festival. Con la publicación de juegos bilingües y la proyección audiovisual, las escuelas locales contarán con recursos permanentes para enseñar portugués y español, mientras promueven valores de solidaridad, diversidad y respeto intercultural.
Con su inclusión en FUTURA 5, “Bernardo y Dionisio” no solo celebró un logro para Misiones, sino que también reafirmó el poder del arte como herramienta de encuentro en territorios donde la frontera, lejos de dividir, se convierte en un puente de identidad compartida.

