El Taller Aproximaciones a la Escritura, coordinado por Carla Curti, culminó su 14° edición y celebrará el cierre con una muestra titulada El Sonar de los Resultados: ¿Cuántas veces escribiste un pájaro?. La actividad será con entrada libre y salida a la gorra a beneficio de la Biblioteca Popular Posadas y tendrá lugar este jueves 4 de diciembre a las 20h.
Con más de una década de trayectoria, el espacio reunió a distintas generaciones que exploraron la escritura desde múltiples sensibilidades. Desde el inicio, Curti definió lineamientos claros. Sin embargo, el tiempo aportó oficio, una mirada más profunda y una profesionalización que la comunidad artística local valora. “Había trabajado en escuelas generando consignas de escritura, primero. Y escribía, garabateaba, había participado en un taller que se llamaba Zonas de Letras, y después se llamó Barro”, contó al recordar su propia aproximación al mundo creativo.
Años después, en 2012, un espacio llamado Integrarte abrió sus puertas y le permitió desarrollar su primera experiencia formal como tallerista. Aun así, decidió ordenar esas ideas en un ámbito más íntimo. Formó entonces un grupo con amigas que compartían inquietudes similares. “Quería correrme de los formatos que la academia me dio para que vaya a enseñar al aula”, explicó. Su búsqueda apuntaba a “generar un contexto de producción real de un texto”.
Según Curti, muchos modelos tradicionales resultaban impostados. “Por ejemplo, una monografía. Si no tenés necesidad de hacer una, no la vas a hacer. Lo que vas a hacer es replicar un formato monográfico”. Frente a eso, identificó que el valor de su propuesta consistía en crear condiciones para que cada participante pudiera habilitar un proceso genuino. Por esa razón, consolidó tres pilares que sostienen el taller desde sus inicios: “Jugar, sonar y errar”.

El último concepto tuvo un desarrollo propio dentro del taller. “Inicialmente, el errar iba sin H porque yo apuntaba a la posibilidad del error”, recordó. Luego, una de sus amigas, Adriana, escribió un decálogo final donde habló del “herrero textual”. Esa mirada conectó la práctica con el trabajo artesanal que realizaba su abuelo. “De conocer el material, de mirar qué forma podía hacer, de laburar con el fuego, con la paciencia, con la forma”, conceptualizó Curti.
Con el tiempo, esa identidad se afianzó y el espacio redefinió también su nombre. Pasó de ser ¿Aproximaciones al texto literario? a presentarse simplemente como Aproximaciones al texto. El cambio reflejó un proceso personal. “Yo estaba pasando por un proceso también de auto-reconocer que no iba a terminar la carrera de letras. No quería terminarla”, reveló. Esa aceptación la impulsó a fortalecer su rol como tallerista.
El proyecto recibió a personas con intereses diversos. No sólo convocó a quienes buscan una escritura literaria, sino también a quienes necesitan explorar emociones, expresar vivencias o descubrir herramientas creativas. “Y el taller en general convoca a gente con pretensiones no literarias. No es el cien por cien pero en general… Si en esa búsqueda literaria lo que vos estás buscando, en realidad, es sobar tu ego, no es el espacio”, sentenció la escritora.
La muestra final reunirá ese recorrido colectivo y ofrecerá una experiencia abierta a la comunidad. Será también un modo de agradecer el camino transitado y proyectar nuevas etapas para un taller que fortaleció su identidad a lo largo de catorce ediciones.

