Las integrantes del dúo chamamecero Lira Verá, Susana Villalba y Anahí Giménez, participaron de una entrevista con Canal Doce en el marco del Día de la Mujer Chamamecera. La fecha, instituida por la Cámara de Representantes, reconoce a las artistas que han sostenido y difundido el género a lo largo del tiempo. Las artistas, con veinte años de trayectoria conjunta, se refirieron al recorrido artístico que realizaron como referentes de la música del litoral.
El Día de la Mujer Chamamecera se celebra cada 8 de agosto en Misiones y fue instaurado por ley en 2023. La fecha conmemora el natalicio de María Ofelia Cemborain, nacida en San Antonio en 1947, una de las principales figuras del chamamé litoraleño. El proyecto de ley, que fue impulsado por el dúo Lira Verá junto a otras artista como Pamela Ayala, con el objetivo de visibilizar la trayectoria y el aporte de las mujeres en un ámbito históricamente restringido.

Sobre la efeméride, las cantantes coincidieron que “se siente un alivio porque era un espacio negado. Y personas como Ramona Galarza, María Ofelia, y tantas otras que no ha quedado ni el nombre… Porque ese es por ahí el tema que a nosotras nos impulsó, junto a Pamela Ayala, que fuimos quienes presentamos el proyecto para declarar el 8 de agosto como Día Provincial de la Mujer Chamamecera. Porque mediante este tipo de herramientas y demás es que una mujer o una niña puede proyectarse laboralmente, en este caso, desde la música y desde un género que antes estaba fuera del alcance de la mujer”.
“El humor surgió desde los nervios”
En tanto, Anahí explicó que uno de los sellos del dúo es el humor escénico, ya que “no nos quedaba otra, chamigo, viste nuestra cara… ”, bromeó. El humor surgió de manera natural, ya que al principio, en 2005, el dúo confesó que una de ellas se ponía muy nerviosa al estar frente al público. Esos nervios la llevaban a decir cosas espontáneas, pero con el tiempo descubrieron que la gracia de lo cotidiano generaba una buena respuesta en el público.
En ese sentido, Susana remarcó que el vínculo con el género es profundo y emocional. Justamente, “el chamamé nos permitió transmitir —por lo menos— desde nuestra región, con eso. Fue río, fue paisaje, fue amor, fue infancia, porque desde ese lugar nos atravesó el chamamé. Entonces lo fuimos integrando a la propuesta que teníamos, mientras íbamos descubriendo también nuestra propia autenticidad, nuestra propia alma, nuestro propio sentir”.
La guitarra como punto de partida para el dúo y el vínculo
En otro aspecto, Susana relató que el surgimiento de Lira Verá se dio en paralelo al vínculo afectivo entre ambas. Todo ello “medio que la música, el amor y un montón de cosas nacieron juntas. Fue en una zapada, porque nos conocimos mediante la guitarra. La guitarra fue el disparador para que empecemos a hablar y empezamos a zapar. Teníamos unos amigos en común que nos decían ‘¿De verdad es la primera vez que cantan juntas?’”.
A su vez, explicó que el desarrollo del dúo no fue planificado. Puntualmente, Anahí aclaró que “ni siquiera estaba en nuestros planes hacer un dúo y dedicarnos a eso. Susana ya tenía varios proyectos a nivel profesional, ya estaba como solista también, recorriendo. Y yo no. Yo tenía otra historia, ya tenía una hija y otras cosas. Pero se fue dando solo, fue algo que no tuvimos ni que esforzar ni cranear demasiado, hasta que nos dimos cuenta dónde estábamos paradas”.
Un chamamé que corre por las venas”
A lo largo de la entrevista, Susana recordó sus inicios en la música, en ello señaló que la próxima semana cumplirá 45 años y que lleva cantando desde los 11. Comenzó a tocar la guitarra y a cantar gracias a su herencia cultural y familiar. Sus padres las habían inscrito a ella y a sus hermanas en clases de folclore, y años más tarde, junto a su hermana mayo, formaron un grupo que representó a su provincia.
Al hablar de las artistas que influyeron en su carrera, mencionó a referentes como Ramona Galarza, María Elena y María Ofelia. Explicó que, a diferencia de hoy, en esa época no había acceso fácil a la tecnología, por lo que tenía que buscar discos, vinilos y cassettes para aprender y reproducir las canciones que admiraba.
En tanto, Anahí detalló su propio recorrido desde la infancia, en el que “mi papá era correntino, así que el chamamé era como el segundo idioma en casa. Y mi familia materna también. En la casa de mis abuelos se juntaban los tíos a ensayar. Así que imaginate que todo eso está en la memoria”.

También señaló que el chamamé enfrentó una fuerte estigmatización durante años, siendo asociado despectivamente con términos como “cosa de groncho” o “de mencho”. Existía un prejuicio clasista que lo consideraba un género inferior. Para ella y su generación, provenientes de una cultura chamamecera, desarmar esos estereotipos fue un proceso de redescubrimiento y, al mismo tiempo, de reconexión con sus raíces.
La experiencia del matrimonio adentro y afuera del escenario
Lira Vera se definió como un matrimonio musical, tanto adentro como afuera del escenario, y al referirse a la convivencia del vínculo personal con el artístico, Susana planteó que “que tiene que haber cierta conciencia sobre uno mismo como individuo. Tratar de estar lo más consciente posible o atenta, e ir construyendo, sanando… Porque creo que venimos todos con un montón de cosas por sanar. Ambas somos clase ‘80 y ‘87, entonces fueron muchísimos obstáculos que tuvimos que atravesar, pero que tenían que ver —cuando nos dimos cuenta— con un sistema de creencias”.
Puntualmente, recordó el impacto de su visibilización como pareja en el que “las primeras veces, por ejemplo, que salíamos ya como matrimonio —porque fue todo como ¡ah!, la novedad— la verdad es que somos como cualquier otro matrimonio. Nos esperábamos algunas cosas. Aunque cuando fue la época del matrimonio igualitario que se recorrió por los medios y demás, sí fue difícil, en el sentido que por ahí en las redes recibíamos, más que hate, hasta amenazas”.

No obstante, Anahí mencionó que “en la Fiesta Nacional del Chamamé hay una revista que pertenece a la Fundación Chamamé, donde todos los años sacan una edición nueva de la fiesta. Y fue en el año 2021 o 2022 que nos sacan una página completa en esa revista, hablando del amor, del matrimonio igualitario y del chamamé”.
Tal publicación le sorprendió gratamente, sobre todo por la visión conservadora de Corrientes, o por dejarse llevar por el estereotipo del correntino “que anda siempre con el machete afilado” dijo con humor. Sin embargo, la realidad fue distinta: encontraron una mirada cálida y un abrazo sincero, algo que resultó profundamente reconfortante. Esa experiencia no solo fue liberadora a nivel personal, sino que también les permitió crecer como artistas.
El chamamé como proyección y futuro
Hacia el final de la entrevista, Susana trazó una imagen para describir la expansión del género, en el que “hay que pensarlo como el río al chamamé. Este río transita por todos lados y termina en un mar, termina en el océano, y al final es parte de un todo. Si bien, por ejemplo, tuvimos la bendición de poder conocer otros lugares recontralejos, el chamamé es como que es muy bien aceptado. Tiene una frecuencia que hace que el que está enfrente, o si no es por la letra, es por la melodía, tiene un algo para contar”.
“El chamamé es esencia. Y va a evolucionar también, como el futuro del ser humano. Más allá de que uno trata de mantener algo que sea intocable —ya que es un patrimonio cultural inmaterial de la humanidad— también evoluciona. Y va a haber un montón de evoluciones, y hay que también apoyar a esas nuevas evoluciones que va trayendo el chamamé, con toda la energía joven, por así decirlo”, enfatizó.

