Guardaparques del Ministerio de Ecología y RNR completaron una semana de patrullaje exhaustivo en la Reserva de Biosfera Yabotí y el Parque Provincial Esmeralda. El objetivo central de la misión fue la mitigación de la presión de caza furtiva y la detección de ilícitos ambientales.
La patrulla contó con la dirección de Fabio Malosh y la coordinación de Mauro Espíndola. Participaron jefes de diversos parques provinciales y agentes del Grupo de Operaciones en Selva (GOS).

La logística incluyó tres camionetas y cinco kayaks para el acceso a puntos críticos de la biosfera. Los agentes recorrieron más de 200 kilómetros por tierra y 47 kilómetros por vía fluvial en los arroyos Yabotí Guazú y Pepirí Guazú.
Desarticulación de infraestructuras ilegales
El operativo resultó en la destrucción de ocho campamentos equipados para la permanencia prolongada de infractores en el monte. En estos sitios, el personal halló herramientas, machetes, motosierras, hachas y embarcaciones pequeñas.

Además, los guardaparques desarmaron 16 “sobrados” o puestos de espera para la captura de animales silvestres. También eliminaron cebaderos y trampas específicas para la fauna local distribuidas en sectores estratégicos.
Hallazgo de explosivos y armamento
Un descubrimiento alarmante para las autoridades fue un artefacto explosivo tipo dinamita en los pozones del arroyo. Esta herramienta ilegal produce detonaciones en el agua con efectos extremadamente destructivos para los ecosistemas acuáticos.

Durante el procedimiento, los agentes secuestraron cuatro escopetas de alto calibre y diverso equipo de navegación. Tanto las armas como el explosivo quedaron a disposición de la Policía de la jurisdicción correspondiente.
Las autoridades retiraron 1.500 metros de redes de pesca y trampas para especies como la paca. También detectaron equipamiento para la aplicación de herbicidas en los trillos de la selva.

Incursiones desde la frontera internacional
Los agentes señalaron que gran parte de las infracciones provienen de incursiones ilegales desde el país vecino. La cercanía con la frontera brasileña facilita el ingreso de personas a través del arroyo Pepirí Guazú.
La normativa vigente prohíbe y pena toda actividad de caza y pesca dentro de las Áreas Naturales Protegidas. Las sanciones poseen agravantes ante hechos ocurridos dentro de los parques provinciales o reservas de Misiones.

Desafíos logísticos en terreno hostil
El avance en la región demandó un esfuerzo humano y técnico superior debido a la complejidad del relieve. La zona presenta caminos de tierra con pendientes pronunciadas y una vegetación selvática muy cerrada.
Los guardaparques abrieron paso con herramientas manuales y lingas para el traslado de los equipos. Las lluvias intensas durante las jornadas de trabajo sumaron dificultad a la tarea de los vehículos 4×4.

El Ministerio de Ecología subrayó el compromiso y la capacidad operativa del Cuerpo de Guardaparques en el territorio. Esta labor protege uno de los patrimonios naturales más valiosos de la República Argentina.
Los voceros recordaron que la vigilancia es permanente para asegurar la integridad de la Reserva de Biosfera. El operativo concluyó con éxito tras la neutralización de los focos de actividades ilícitas detectados.

