El titular de la Oficina de Prevención ante Desastres Naturales de Posadas (Opad), Favio Cabello, advirtió que las lluvias superarán los valores habituales durante octubre y que el fenómeno de El Niño alcanzará su máxima intensidad en noviembre. Según sus proyecciones, Posadas podría cerrar el mes con unos 350 milímetros de precipitación, un 40% más que el promedio histórico de octubre. La saturación de los suelos aumenta el riesgo de inundaciones, caída de granizo y daños en la producción agrícola.
Las tormentas intensas ya afectaron a distintos puntos de Misiones y del Litoral. Durante el último lunes feriado, Posadas registró precipitaciones copiosas y caída de granizo. Frente a este escenario, el meteorólogo alertó que las condiciones de inestabilidad continuarán durante los próximos meses y que los efectos podrían agravarse a medida que avance la temporada de verano.

Octubre cerraría con 350 milímetros de lluvia en Posadas
Cabello explicó que octubre es históricamente el mes más lluvioso del año en la capital provincial. Sin embargo, la presencia de El Niño elevará los registros por encima de los niveles normales.
La media histórica de precipitaciones para Posadas durante octubre es de 250 milímetros. Para este año, el especialista estimó un acumulado cercano a los 350 milímetros, lo que representa un incremento de aproximadamente el 40% respecto del promedio habitual.
El meteorólogo también anticipó diferencias entre las distintas zonas de la provincia para los próximos días. Mientras el sur de Misiones tendrá una reducción de la inestabilidad, el norte continuará bajo condiciones favorables para nuevas lluvias. Para el miércoles, el pronóstico mantendrá una tendencia similar.
No obstante, Cabello advirtió que la cercanía del verano favorecerá una mayor frecuencia de tormentas intensas. En ese contexto, señaló que las precipitaciones pueden provocar anegamientos urbanos y rurales, debido a la pérdida de capacidad de absorción de los suelos.
“Los anegamientos ya van a ser muy normales. Una lluvia más como esta y ya está”, sostuvo el especialista, quien remarcó que el fenómeno todavía no alcanzó su máxima intensidad.
El Niño llegaría a su pico en noviembre y persistiría hasta enero
De acuerdo con las estimaciones de Cabello, El Niño alcanzará su máxima magnitud en noviembre y sus efectos se extenderán, al menos, hasta enero inclusive.
El meteorólogo ubicó la evolución del fenómeno en el séptimo escalón de una escala de diez niveles. Según su evaluación, todavía restan tres etapas para llegar al punto máximo de intensidad.
El especialista advirtió que el periodo de mayor actividad meteorológica abarcará octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero, con episodios de lluvias fuertes y tormentas que podrían incluir granizo, ráfagas intensas y precipitaciones abundantes en cortos periodos.
“Cualquier pequeño chaparrón se convierte en un gran chaparrón, cualquier normal tormenta se convierte en una gran tormenta”, explicó Cabello al describir el comportamiento de los temporales recientes.
El aumento de la temperatura también cumple un papel importante en este escenario. Según el meteorólogo, una atmósfera más cálida puede contener mayor cantidad de vapor de agua, lo que favorece la formación de precipitaciones intensas cuando se presentan las condiciones adecuadas.
En ese sentido, vinculó el impacto del cambio climático con el fenómeno de El Niño y señaló que el calentamiento global actúa como un factor que puede agravar sus efectos meteorológicos.
Riesgo de inundaciones y pérdidas para la producción agrícola
El exceso de lluvias representa una amenaza tanto para las zonas urbanas como para las colonias rurales de Misiones. La saturación del terreno aumenta el riesgo de calles anegadas, caminos intransitables y dificultades para el drenaje del agua, especialmente ante nuevas precipitaciones de gran volumen.
El sector agropecuario también enfrenta consecuencias directas. Las tormentas con granizo y fuertes ráfagas pueden destruir cultivos, dañar invernaderos y afectar las instalaciones que utilizan los productores para desarrollar sus actividades.
A estos perjuicios se suma el deterioro de los caminos terrados, una situación que dificulta el traslado de la producción desde las colonias hacia los centros de comercialización. Cuando las lluvias impiden la circulación, los productores pueden sufrir demoras y pérdidas económicas por la imposibilidad de retirar sus cosechas a tiempo.
En las ciudades, los temporales también pueden provocar voladuras de techos, caída de árboles e interrupciones del suministro eléctrico, con consecuencias para los vecinos y los servicios públicos.
Las advertencias de la Opad apuntan a un periodo de mayor riesgo meteorológico durante los próximos meses. Con octubre por encima de sus valores habituales y el pico de El Niño previsto para noviembre, Misiones deberá afrontar una temporada marcada por la posibilidad de lluvias intensas, inundaciones y daños materiales y productivos.
© Fotografía de portada por Marcos Otaño – Canal Doce.

