En la Feria Comercial de la Fiesta Nacional del Inmigrante, Aleksei Kirienko exhibe sus fuentes decorativas artesanales. Oriundo de los Montes Urales, Rusia, este artesano llegó a Argentina en 1999. Su hermana, Larissa, se había establecido en el país desde 1996. La búsqueda de un ambiente más saludable para su familia fue un factor clave en su decisión de emigrar. La zona industrial cerca de su hogar en Ekaterimburgo presentaba problemas de contaminación. Esto afectaba la salud de sus hijos pequeños, lo que motivó el cambio.
Kirienko se instaló inicialmente en Lomas de Zamora, en Buenos Aires. Allí realizó diversos oficios para sostenerse económicamente. Pegó afiches, trabajó en una imprenta y fue vendedor ambulante. También se desempeñó en la construcción, un rubro que siempre le gustó. Hace casi dos décadas, comenzó con su emprendimiento de fabricación de fuentes. Recientemente, se mudó a la provincia de Córdoba, donde montó su taller actual. Desde allí produce y distribuye sus piezas por todo el país.
En diálogos con Canal Doce, Aleksei expresó su experiencia sobre la Fiesta. “Hermosa, hermosa, es el ejemplo de la diversidad de energías de culturas en un solo lugar”. Destacó la particularidad de cada casa y la convivencia entre todas. “Estás en la casa alemana y se siente esa alegría… y la casa brasileña es como que todo es más exuberante, y todos juntos, único, hermoso”. Valoró especialmente el ambiente festivo y la vestimenta tradicional de los participantes.
La calidez de la gente y el ritmo de vida de Oberá también llamaron la atención de Aleksei. “La gente se ve tranquila, con sus tiempos. Vengo de Buenos Aires, a veces el mundo está acelerado, y eso también se siente, se nota mucho la calidez de la gente”. Esa diferencia en el ritmo cotidiano le resultó muy positiva. Señaló que las personas son más accesibles y amables.
Respecto a la Argentina como lugar para vivir, luego de 25 años Aleksei tiene una opinión formada. “Uno quiere vivir en todos lados… el sur está hermoso, pero son tiempos y momentos”. Actualmente, eligió Córdoba por cuestiones laborales para instalar su taller. Sin embargo, guarda un gran cariño por Misiones. “Desde el año pasado que vine por primera vez me llevo lindos recuerdos de Oberá y Misiones. Inclusive llevo algunas tacuaras que después ocupo en mi casa para hacer el quincho”, afirmó con una sonrisa.

Sobre su trabajo, el artesano explicó que busca la calidad y el diseño propio. “Es eso y también la calidad porque los productos ahora están pintados con esmaltes sintéticos”. Su proceso busca que las piezas sean duraderas. Utiliza técnicas de cerámica esmaltada y horneada para evitar que se deterioren con el agua y el tiempo. Su dedicación se refleja en cada una de las fuentes que crea.

La Feria le permite conectar con un público que valora la artesanía de calidad. Para Kirienko, cada evento es una oportunidad para compartir su cultura y su arte. Su historia es un ejemplo más del espíritu de la Fiesta Nacional del Inmigrante, donde diferentes tradiciones se encuentran y celebran juntas.






