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Written by 4:25 pm Industria misionera

La historia de Rosana Piriz: se capacitó en el Centro Tecnológico de la Madera y encontró su lugar en la industria

Antes de ingresar al CTM, Rosana no tenía experiencia en el ámbito industrial. “Toda la vida trabajé como empleada doméstica, nunca se me ocurrió realmente que iba a llegar a trabajar así”, confesó.

Hasta enero de 2025, Rosana Piriz trabajaba como empleada doméstica en Salto Encantado. Su vida transcurría entre las tareas del hogar y el esfuerzo diario, hasta que un aviso cambió por completo su destino. Hoy, gracias a la capacitación recibida en el Centro Tecnológico de la Madera (CTM), se desempeña como operaria de caldera, encargada del secado de la madera, en un rol históricamente ocupado por hombres.

Su historia refleja el avance de las mujeres en sectores productivos que antes les eran ajenos. “Mi hermano trabajaba acá y justo se abrió una vacante. Me dijo que viniera a la entrevista, y me presenté”, contó Piriz, al recordar el momento que marcó el inicio de una nueva etapa profesional.

Antes de ingresar al CTM, Rosana no tenía experiencia en el ámbito industrial. “Toda la vida trabajé como empleada doméstica, nunca se me ocurrió realmente que iba a llegar a trabajar así”, confesó. Su paso por las capacitaciones del Centro le permitió adquirir conocimientos técnicos que antes parecían inalcanzables.

“Siento gran satisfacción por hacer cosas que nunca imaginé”

Piriz explicó que su labor actual implica operar la caldera, cargar la tolva, manejar la computadora y controlar el proceso de secado de la madera. Aunque al principio todo era nuevo para ella, destacó el acompañamiento que recibió: “Fue muy fácil aprender, gracias a la paciencia del ingeniero que me enseñó y de mis compañeros, que siempre están dispuestos a ayudarme”.

Con una mezcla de humildad y satisfacción, aseguró que el cambio le permitió descubrir nuevas capacidades: “Siento una gran satisfacción por haber aprendido y por poder hacer cosas que nunca imaginé”, expresó. La operaria reconoce que este logro transformó su vida profesional y también su manera de verse a sí misma, además de su confianza para asumir nuevos desafíos.

A las mujeres que todavía dudan en dar el paso hacia un nuevo desafío, Rosana les envió un mensaje claro y alentador: “Que se animen. Que se animen a manejar una maquinaria, un autoelevador, una caldera”. A la par, insistió en que las oportunidades están al alcance, pero requieren decisión y compromiso.

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