La chipa, uno de los manjares indiscutidos del litoral argentino, encontró una nueva forma de trascender fronteras. A partir del ingenio y la búsqueda de innovación, un emprendimiento de oriundo de Misiones desarrolló un formato en forma de snack que soluciona el principal obstáculo histórico del producto tradicional: su corta conservación y las dificultades para su traslado a otras regiones o al exterior.
La génesis de la idea fue el propósito de crear algo nuevo a partir de una limitación. “Vimos que la chipa en sí no se podía llevar al exterior ni a otras provincias, así que buscamos la forma de darle un formato que permitiera trasladarla”, explicó Osvaldo Ramírez, uno de los propietarios del proyecto, en diálogo con Canal Doce.
El secreto del éxito radica no solo en el formato, sino en la elección de los insumos. El producto se elabora a base de almidón de mandioca misionero, aprovechando el potencial de la región que cuenta con un centenar de fábricas dedicadas a su elaboración. “Trabajar esa materia prima y sacar un producto nuestro, pero en este formato, fue todo un orgullo”, destacan.
Expansión federal y crecimiento industrial
Lo que comenzó como una idea innovadora, escaló rápidamente. Con la ampliación de la fábrica y una fuerte apuesta a la difusión a través de internet, comenzaron a llover los pedidos desde distintos puntos del país.Actualmente, la marca cuenta con una red de distribuidores que le permite llegar a 14 provincias argentinas, logrando hitos de distribución tan lejanos como Ushuaia.
Este crecimiento sostenido también impactó de manera positiva en la economía local: la planta ya cuenta con un plantel de ocho operarios que trabajan a ritmo constante durante toda la semana para abastecer la creciente demanda nacional.
De este modo, el sabor tradicional de la tierra colorada se reinventa y consolida su expansión federal, demostrando el potencial de la industria misionera.

