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Científicos del Conicet denuncian el ajuste de Nación y alertan por la interrupción de proyectos estratégicos en Misiones

El recorte dispuesto por Nación dejó en suspenso a más de 400 investigadores postdoctorales del Conicet, entre ellos el misionero Aníbal Chelaliche, cuya investigación sobre hongos nativos y residuos citrícolas llevaba nueve años de desarrollo. La decisión paraliza proyectos estratégicos en biodiversidad, suelos y producción regional.

Una investigación misionera que durante nueve años estudió hongos nativos para descontaminar suelos y aprovechar residuos de la industria citrícola quedó paralizada debido al desfinanciamiento por parte del Gobierno nacional antes de llegar a su etapa de aplicación. El investigador Aníbal Chelaliche, doctor en Ciencias Aplicadas, finalizó su beca postdoctoral del Conicet y, junto con otros 400 científicos, perdió la continuidad que esperaba para seguir trabajando.

“Es un impacto muy duro, nosotros lo catalogamos como un cientificidio. El hecho de poder utilizar biodiversidad para encontrar soluciones a problemáticas que tenemos de nuestros propios suelos, sedimentos y efluentes, marca una gran diferencia”, sostuvo Chelaliche al describir la situación en diálogo con Canal Doce. Para él, el problema no afecta solo a quienes pierden su beca, sino también a los equipos que forman nuevos investigadores y a líneas de trabajo construidas durante años.

Aníbal Chelaliche

Licenciado en Genética y doctor en Ciencias Aplicadas por la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Chelaliche es además especialista en Bioinformática y Docencia. Desde hace nueve años trabajaba en el Instituto de Biotecnología de Misiones, donde desarrolló proyectos vinculados con problemáticas ambientales y productivas de la provincia.

Hongos de la selva para resolver problemas locales

Una de sus líneas se enfocó en la biorremediación, mediante el estudio de hongos de pudrición blanca nativos de la selva paranaense. “El objetivo era identificar microorganismos capaces de intervenir sobre contaminantes difíciles de degradar y, posteriormente, diseñar estrategias para recuperar ambientes afectados”, explicó.

El equipo realizaba colectas y recurría a repositorios de otras universidades para seleccionar hongos con potencial biotecnológico. Entre los resultados, identificaron cepas capaces de tolerar bifenilos policlorados, contaminantes presentes en antiguos equipos eléctricos como transformadores.

“Ya hicimos toda la investigación, conocemos con qué hongo queremos trabajar, sus procesos y las enzimas que están involucradas”, relató. El paso pendiente consistía en transformar ese conocimiento en un proceso o producto aplicable directamente sobre un suelo contaminado.

La propuesta buscaba además reducir el impacto de los métodos tradicionales, que suelen exigir grandes movimientos de tierra y alterar el ecosistema. La intención era lograr una recuperación efectiva, rápida y con menor intervención ambiental.

La segunda línea de investigación abordaba los residuos de la industria citrícola regional. A través de procesos de bioconversión, el equipo estudiaba cómo aprovechar cáscaras de naranja y pomelo para obtener compuestos de valor agregado destinados a la industria alimenticia y a la producción de aromas. “Trabajamos con industrias regionales como la citrícola, que tiene mucho peso acá dentro de la economía”, señaló.

“Hacer ciencia es hacer soberanía”

El investigador contó que los problemas de continuidad se hicieron concretos el 29 de julio, cuando se informó que no habría prórroga para los becarios cuyas investigaciones finalizaban el 31 de julio. Los 400 postdoctorales se habían presentado al ingreso a la Carrera del Investigador y esperaban continuar hasta conocer los resultados.

La interrupción también impacta en tesistas, becarios y pasantes que trabajan dentro de esos equipos. “No es solo una línea de investigación. Yo en mi caso tengo a cargo tesistas, becarios, pasantes, todas las personas que se están formando”, explicó.

Para el investigador, el debate excede el financiamiento de un proyecto puntual. Considera que generar conocimiento sobre los recursos y problemas propios del país también implica fortalecer su capacidad de decisión. “La ciencia de verdad es importante porque significa hacer soberanía”, afirmó. Desde esa mirada, sostiene que Misiones necesita continuar investigando su biodiversidad, sus suelos y sus actividades productivas para convertir esas particularidades en conocimiento y tecnología.

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