Con la llegada del verano, vuelve a ponerse en debate el cambio del huso horario en la Argentina. La propuesta principal apunta a adelantar los relojes una hora, pasando del actual GMT-3 al GMT-2, con el objetivo de aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético.
El debate sobre el cambio del huso horario en Argentina se está dando en el ámbito legislativo, luego de que la Cámara de Diputados diera media sanción a un proyecto que busca atrasar el reloj una hora en 2026 y establecer un sistema de horarios estacionales.

Especialistas en energía y cronobiología aseguran que este ajuste permitiría extender la luz solar por la tarde, beneficiando la actividad económica, las rutinas sociales y las actividades recreativas, especialmente en Buenos Aires y las grandes ciudades. Sin embargo, recuerdan que experiencias anteriores, como la de 2009, mostraron que el ahorro energético puede ser menor al esperado, y que el cambio de horario puede afectar el sueño y el rendimiento diario.
El debate también contempla las diferencias regionales. En provincias del oeste del país, el sol amanecería más tarde, lo que podría generar dificultades para la población local. A nivel internacional, Argentina no quedaría aislada: países vecinos como Brasil, Chile y Paraguay aplican cambios estacionales en sus husos horarios, mientras que Uruguay mantiene el horario fijo.
Entre los beneficios del cambio, se destacan un mayor aprovechamiento de la luz natural, reducción del consumo eléctrico y más tiempo para actividades al aire libre. Entre las dudas, se mencionan alteraciones en los ritmos de sueño, en la actividad escolar y laboral, y posibles inconvenientes en la región oeste del país.

