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Cierra histórica fábrica de conservas y más de 135 familias quedan en la calle reclamando por indemnizaciones

La histórica fábrica de latas de tomate y legumbres que comercializaba la marca Mora, Alisan SRL, cerró definitivamente su planta tras meses de parálisis productiva, conflictos entre los dueños y deudas bancarias millonarias.

El entramado agroindustrial del sur mendocino sufrió un duro golpe tras confirmarse el cierre definitivo de Alisan SRL, la tradicional conservera radicada en San Rafael que comercializaba los productos de la marca Mora. La medida dejó sin su fuente de sustento a más de 35 trabajadores de la planta permanente de la fábrica y anuló por completo la posibilidad de renovar contrataciones para más de 100 trabajadores temporarios que dependían de las campañas agrícolas en la zona.

El deterioro de la empresa comenzó a gestarse a fines del año pasado producto de una severa interna entre sus principales socios, Pedro Pascual Sánchez y Mario Óscar Cianci. De acuerdo con testimonios recogidos en el sector, la negativa de uno de los dueños a ingresar a un concurso preventivo de acreedores desató una fuerte disputa entre ambos.

Esto derivó en el abandono gradual de las instalaciones, la interrupción de la producción desde mediados de año y maniobras de vaciamiento, incluida la venta no consultada de maquinaria considerada indispensable para las líneas de empaque y elaboración.

Cheques rechazados, deuda bancaria y falta de aportes

El pasivo financiero de la firma terminó por estrangular la operatividad de la fábrica. De acuerdo con los registros oficiales de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (Bcra), Alisan SRL acumuló rechazos de cheques por un monto total de $1.805.783.652,25 repartidos en tres entidades financieras, a lo que se suma una deuda bancaria directa de más de $3 millones con atrasos superiores a los 90 días.

En el plano laboral, la crisis repercutió en el impago sistemático de los salarios, los cuales se liquidaron a cuentagotas mediante cuotas semanales irregulares hasta la interrupción absoluta de las remuneraciones. A su vez, las y los trabajadores perdieron la cobertura de sus obras sociales por falta de contribuciones patronales, situación que motivó protestas y movilizaciones frente al portón de la planta en agosto pasado sin obtener respuestas por parte de los propietarios, quienes cortaron todo tipo de canal de comunicación.

Frente a la consumación del cierre, el personal afectado inició el proceso de litigio para lograr la percepción de las indemnizaciones correspondientes. El reclamo cuenta con el respaldo del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (Stia) de San Rafael, que encabeza el titular de la CGT local, Ricardo Bertero.

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