La industria de la indumentaria cerró el peor bimestre de los últimos dos años, con caídas generalizadas en ventas, producción y empleo. Según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el sector enfrentó entre septiembre y octubre un escenario crítico marcado por la baja del consumo, el incremento de costos, la acumulación de inventarios y el avance récord de las importaciones.
Las ventas registraron su tercer bimestre consecutivo en retroceso, con una caída interanual del 13,3% en unidades. Siete de cada diez empresas reportaron descensos en su facturación, mientras el 80% ubicó la falta de demanda como su principal preocupación. A esto se sumó la imposibilidad de trasladar los aumentos salariales a precios: el 64% absorbió completamente los incrementos, lo que presionó los márgenes y profundizó el deterioro operativo.
Despidos y suspensiones en alza
El empleo fue uno de los puntos más afectados. Los despidos alcanzaron el nivel más alto desde 2024 y las suspensiones se duplicaron, pasando del 5% al 10% de las medidas adoptadas por las empresas. En conjunto, los recortes representaron casi el 30% del total de decisiones laborales del período.
La acumulación de inventarios agravó la situación. El 48% de las empresas declaró tener exceso de stock, el valor más alto desde fines de 2024. Este fenómeno limitó la producción, frenó la reposición de insumos y complicó los lanzamientos de nuevas líneas en un mercado ya deprimido.
La cadena de pagos se resiente
La presión financiera también creció. Un tercio de las firmas enfrentó demoras frecuentes en los cobros, mientras el porcentaje de empresas sin dificultades de pago cayó del 49% al 30%. Este deterioro afectó directamente la producción: muchas compañías redujeron compras, ajustaron turnos y priorizaron solo las órdenes con mayor liquidez.
En paralelo, la confianza empresarial se desplomó: el 58% calificó la situación económica como mala o muy mala, y solo el 10% espera una mejora en ventas durante 2025.
Importaciones en máximos históricos
El impacto externo completó el cuadro. Entre enero y octubre de 2025, las importaciones de indumentaria crecieron un 102% en dólares y un 154% en cantidades, alcanzando récords históricos y presionando a la producción local. China explicó más de la mitad del incremento, con precios unitarios en baja que intensificaron la competencia.
Pantalones, abrigos y sweaters fueron los segmentos más afectados, mientras las exportaciones nacionales cayeron un 21% en valor y un 24% en volumen, el desempeño más débil en ocho años.
En un sector atrapado entre costos crecientes, demanda débil e importaciones en ascenso, la industria de la indumentaria enfrenta un final de año marcado por la incertidumbre y medidas defensivas para sostener la actividad.

