La industria textil de Mar del Plata atraviesa uno de sus momentos más críticos dentro del complejo panorama económico a nivel nacional. La combinación de una apertura importadora sin restricciones, el avance de plataformas chinas de venta directa y un fuerte parate del consumo golpea directamente sobre la actividad. Esto deriva en caída de ventas, suspensiones de personal y riesgo de cierre de empresas.
Así señaló Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil, en entrevistas con Canal 8 de Mar del Plata. Describió un escenario “hipercomplejo” al señalar que “pasamos de un modelo con protección a una apertura irrestricta sin analizar antes por qué no somos competitivos”.
“Somos altamente competitivos en diseño, calidad y mano de obra. El problema es que nosotros pagamos cerca del 50% del producto en impuestos y los productos chinos ingresan pagando apenas un 20%. Con esa diferencia no se puede competir”, criticó.
El titular de la Cámara Textil también cuestionó la decisión de bajar impuestos a los productos importados como forma de contener la inflación. “Nunca imaginamos que bajar impuestos significaba bajárselos a los chinos, mientras a la industria nacional se la deja con una carga tributaria enorme”, sostuvo.
Y agregó que, si bien algunos productos importados llegan a precios muy bajos, “la gente empieza a darse cuenta de que esa ropa no tiene la calidad de lo que se produce en Mar del Plata”.
“Diciembre debería ser el mes de mayor actividad, porque se produce para la temporada otoño-invierno. Sin embargo, hoy hay fábricas con una sola máquina funcionando y un solo turno. Hay suspensiones y un parate monumental”, afirmó.
En ese contexto, destacó como “dato duro y real” la situación de la empresa Mauro Sergio, una de las más emblemáticas del sector, que suspendió a 170 de sus 350 trabajadores hasta fin de mes. “Ese es el síntoma más claro de que ya no se trata de una baja de rentabilidad, sino de pérdidas. Cuando una empresa pierde plata, el destino es el cierre”, advirtió.

